jueves, 16 de febrero de 2017

CETA: UN SOPLO DE AIRE FRESCO

En estos tiempos en los que un presidente de los Estados Unidos pone en solfa los acuerdos de libre comercio, y un Papa llega a tachar de criminal a la economía de libre mercado; en esta época "poscrisis" de "posverdad" y progresivo retraimiento, en la que, debido al triunfo de las posiciones aislacionistas y proteccionistas en tantos lares, el panorama mundial parece empequeñecerse a ojos vista, supone todo un soplo de aire fresco el plácet del Parlamento Europeo al Tratado de Libre Comercio con Canadá. Al menos, para quienes creemos en las libertades de mercado y comercio y su extensión por todo el mundo como la mejor manera para generar desarrollo y dinamismo económico, riqueza y prosperidad y, por tanto, reducir la pobreza. Un rotundo respaldo de la Eurocámara conseguido merced a los votos a favor de los diputados del Partido Popular Europeo, los conservadores no adscritos, los liberales (-"progresistas", tipo Ciudadanos) y la mitad de los socialistas (entre ellos, los españoles, de lo que cabe felicitarse); los cuales, en una nueva demostración de la desorientación que sufre la socialdemocracia europea, han dividido sus posturas.

Sí se han mantenido en su coherencia furibundamente antiliberal los grupos de la extrema izquierda y la extrema derecha, de tal forma que, por ejemplo, Podemos y el Frente Nacional de Marine Le Pen han vuelto a coincidir en su voto de manera harto significativa; y es que ambos comparten una misma alergia por el liberalismo y la libertad en general. Además de que, en cuanto a la izquierda, ya sabemos que ama tanto a los pobres que sus políticas los generan por millones.

Ahora corresponde a los países miembros de la Unión Europea ratificar este Tratado, llamado CETA..., por medio de sus parlamentos, esto es, de los legítimos representantes de sus soberanías nacionales. Porque es de suponer que nadie albergará siquiera la tentación de acudir a los referendum, en los cuales, como acredita la reciente experiencia, los populismos de todo pelaje y condición se mueven como pez en el agua. Esperemos que las pulsiones suicidas se contengan esta vez.