sábado, 15 de octubre de 2016

DE BADALONA... A CARTAGENA

Que una coalición de independentistas catalanes boicotee la Fiesta Nacional del 12 de octubre, y que a propósito escenifique su insumisión y desobediencia a las leyes y los mandatos judiciales, no resulta a estas alturas extraño, dado que su razón de ser se halla en el odio a todo lo que representa España y su historia, incluido un régimen constitucional del que abjura, por cuanto emana de la soberanía del conjunto del pueblo español. Ahora bien: lo verdaderamente sorprendente, y a su vez sangrante, es que tamaña alianza gobierne, aun hoy, el ayuntamiento de Badalona, al que utilizan para este su último atropello al sistema legal, gracias al sostén... del Partido Socialista de Cataluña; esto es, del que continúa siendo el PSOE catalán. Y es que colean, y de qué manera, las nefastas consecuencias del legado de Pedro Sánchez; que en este sentido, hay que reconocerlo, se ha limitado a seguir la estela pronacionalista radical y furibundamente anti-PP (el "cordón sanitario") de su antecesor, el aciago Zapatero.

Pero fijémonos ahora en la foto que ilustra esta entrada. ¿Quién es ese señor? ¿Acaso el embajador de Dinamarca recepcionando en sus dependencias oficiales? Pues no: es el inefable José López, alcalde (cantonalista) de Cartagena, tristemente célebre ya en toda España por sus frecuentes comportamientos groseros presidiendo los Plenos del ayuntamiento. Como se puede apreciar aquí, cuando no insulta y veja a los concejales de la oposición, recibe de esta guisa en la alcaldía: orillando las enseñas oficiales y situando a su vera una gran bandera... no danesa, como ciertamente parece, sino de la provincia marítima de Cartagena; emblema del que el cantonalismo se ha apropiado como símbolo de sus demandas provincialistas (para convertirlo en algo así como una "ikurriña" cartagenera), pero que obviamente no ostenta ningún carácter político legal ni oficial. Aunque, claro, a estas alturas le van a venir al señor López con formalismos ni legalismos, cuando ni tan siquiera es capaz de guardar respeto a sus adversarios políticos...

Pues bien: cabe hacer constar que este señor López tampoco es alcalde porque le hayan votado mayoritariamente los cartageneros, sino también gracias a un pacto típicamente "anti-PP" de su partido, Movimiento Ciudadano, con el PSOE y... Podemos. Y ha sido con los socialistas con quien ha alcanzado un acuerdo para "repartirse" los mandatos como alcalde: dos años él, dos años la socialista Castejón. Desde luego, el señor López no ha llegado todavía al extremo de romper en público una resolución judicial al modo de la CUP en Badalona, pero se trata de un nuevo ejemplo de cierta clase de socios, irrespetuosos con los hábitos institucionales cuando no directamente antisistema, con los que el PSOE no ha tenido empacho alguno en aliarse con tal de impedir que gobierne el PP. Y, encima, así le ha lucido el pelo.