martes, 19 de julio de 2016

CON SOLO EL PURO Y EL MARCA

Y de repente, algo empezó a moverse: tras su primera entrevista en público con el presidente del Gobierno en funciones, Albert Rivera pasó del 'no queremos a Rajoy ni en pintura' a abrir la puerta a la abstención para facilitar la investidura del claro ganador de las elecciones. Un avance, desde luego, aunque, de mantener esta su nueva posición, Ciudadanos perdería una ocasión histórica para, no ya influir decisivamente en la gobernación, sino formar parte de un Ejecutivo desde el cual poder implementar esas reformas que propugna. Pero, claro, asumir responsabilidades de Gobierno al más alto nivel no es plato de gusto, y menos en estos tiempos.

Pero fue después de la reunión de su Ejecutiva (que es casi tanto como reunirse consigo mismo) cuando Rivera confirmara que los 32 diputados de Ciudadanos se abstendrán en la sesión de investidura de Mariano Rajoy, eso sí, en segunda votación (¿y por qué no en la primera ya, si de lo que se trata realmente es de no impedir la formación de un nuevo Gobierno?). Por su parte, Pedro Sánchez, tras un encuentro con el propio Rajoy que tuvo al menos la virtualidad de durar casi una hora más que aquella del 'no, no, no; ¿qué parte del no no ha entendido?', afirmó que 'a día de hoy', y como cabía esperar, el voto del PSOE será en contra del candidato del PP. Todo indicaba, por tanto, que quedaba por delante un tortuoso camino por recorrer, aunque Rajoy cuenta con una nada despreciable ventaja para acabar llevándose el gato al agua, y él bien que lo sabe: ni al PSOE ni a Ciudadanos les interesa unas terceras elecciones. Sea como fuere, se hace camino al andar.

Hasta que saltó la noticia: el presidente del Congreso de los Diputados iba a ser del Partido Popular gracias a un acuerdo alcanzado con Ciudadanos, al que como contrapartida se le cederían dos puestos en la Mesa, uno de ellos la vicepresidencia primera. Un pacto, en cualquier caso, muy significativo e indiciario, pese a que Rivera saltara rápidamente a la palestra para circunscribirlo única y exclusivamente a la constitución de la Cámara Baja, como por otra parte corresponde al proceso de 'tiras y aflojas' que ha de darse en cualquier negociación. También se encargarían desde el propio partido 'naranja' y medios afines de resaltar supuestas imposiciones de 'vetos' para atribuirse el mérito de un acuerdo... que ha llevado a la presidencia de las Cortes a alguien que siempre ha formado parte del más estrecho círculo de confianza de Mariano Rajoy. Pero, en fin, hay quienes presumen todos los días de ser unos brillantes estrategas políticos, y hay a quien no le hace falta; entre otras razones, porque con hechos lo suele demostrar.

Así, tras la celebración de la segunda votación, Ana Pastor se confirmaba como la nueva presidenta del Congreso de los Diputados y, por tanto, de las Cortes españolas. 169 votos (PP+Ciudadanos) ha cosechado su candidatura, frente a los 155 (PSOE+Unidos Podemos) de la de Patxi López. El resto de la Cámara se ha abstenido. Comienza la XII Legislatura con el primer triunfo parlamentario de una mayoría simple de centro-derecha. Aun así, algunos se empeñarán con que Mariano Rajoy se ha limitado estos días a fumar puros y a leer el Marca, típico tópico del antimarianismo que, a izquierda y a derecha, cada día que pasa queda más en ridículo. Pues menos mal: otros, entre uno y otro 'no', han estado de veraneo por Mojácar y Benidorm y bien poco, por no decir absolutamente nada, que han conseguido. Y en cuanto al insigne fan de 'Juego de Tronos'... se ha encallado ahí, en la ficción; aunque siempre podrá contribuir a convertir la sede de la soberanía nacional en un circo, dada la nula consideración que, como buen chavista, le merece la democracia representativa y parlamentaria.

Ana María Pastor Julián, quien ha demostrado ser una eficacísima gestora tanto como Ministra de Sanidad con Aznar, como de Fomento con el propio Rajoy, es ahora, pues, la tercera autoridad de la nación. Además, es, tras Luisa Fernanda Rudi, también del PP, la segunda mujer en la historia de la democracia que preside las Cortes. Así pues, parafraseando en este caso a David Cameron (porque hasta las calamidades políticas aciertan de vez en cuando) a propósito del nombramiento de Theresa May como Primera Ministra británica: el marcador está 2-0 contra el socialismo, contra ese 'progresismo' que tanto alardea de feminismo.