martes, 12 de julio de 2016

ANIMALES ANIMALISTAS

 
Cierta corriente 'animalista' afecta al populismo de ultraizquierda, que utiliza una supuesta defensa del animal como coartada para justificar un odio exacerbado hacia la misma condición humana, ha vuelto a esparcir toda la inmensa basura que es capaz de generar su mísera e inmunda categoría moral. Las reacciones de algunos tarambanas en redes sociales, que no han tenido empacho alguno en manifestar su alegría, injuriar e incluso hacer apología del asesinato ante la muerte en la arena del torero Víctor Barrio, es decir, de un ser humano, son una nueva demostración de que pretender atribuir al animal los mismos derechos y libertades de los que es sujeto originario el individuo, el hombre como ser racional, acaba despojando a este de los mismos: no ya de las libertades individuales fundamentales, sino incluso del derecho básico y primigenio como es la vida. De ahí que determinados antitaurinos de la rama furibundamente 'animalista', algunos de ellos tristemente célebres, no duden en dar rienda suelta a sus impulsos homicidas y criminales, dando a entender que la supervivencia del ecosistema ha de pasar, no solo por la prohibición de espectáculos y manifestaciones del arte y la cultura como la fiesta de los toros, sino por el 'sacrificio' de seres humanos, y quién sabe si por la desaparición de la misma especie humana.

Por desgracia, el prohibicionismo antitaurino animalista ni tan siquiera se aviene a abogar por una solución más sensata y apegada a la realidad: unos toros sin tortura y sin muerte, posiblemente una evolución del festejo que tarde o temprano acabará imponiéndose. Algunos más bien parecen querer propiciar la extinción de la especie, que sería la última consecuencia de la desaparición de las corridas de toros. Sea como fuere, resulta inútil mantener una discusión mínimamente racional con semejantes fanáticos, que flaco favor hacen a una causa, la antitaurina, que han degradado hasta el extremo de hacerle perder toda la respetabilidad y categoría intelectual que tuviera primigeniamente, cuando los Benavente, Unamuno o Ferrater Mora eran sus representantes conspicuos. Ahora son Pablo Hásel, Vicent Belenguer y demás líderes de la bazofia 'tuitera', que de 'pensadores', obviamente, no tienen absolutamente nada. Más bien les cuadraría la misma definición de... animales.