domingo, 29 de mayo de 2016

LA 'RECONQUISTA' ESPAÑOLA DE MILÁN

El Ducado de Milán fue anexionado por Carlos I de España y V de Alemania frente a las pretensiones de su eterno rival Francisco I de Francia, que no tuvo más remedio que claudicar en el Tratado de Cateau-Cambresis de 1559, y permaneció bajo control español hasta 1706, como consecuencia de su pérdida durante la Guerra de Sucesión. Pues bien, aficionados españoles del Real Madrid y el Atlético de Madrid 'reconquistaron' Milán a la espera de otra noche mágica e histórica para el fútbol español y, lo que es mejor, blandiendo banderas rojigualdas y dejando así patente una nacionalidad que, por encima de la tradicional rivalidad entre blancos y colchoneros, unos y otros mostraban con orgullo.

Se trataba de la tercera final española en la historia de la Copa de Europa, tras la que tuvo lugar en 2000 en París entre Real Madrid y Valencia (3-0) y la de hace dos años en Lisboa entre los mismos madridistas y cochoneros (4-1 para el Madrid tras una prórroga forzada por los blancos en el ultimísimo minuto). Era, pues, la segunda vez en solo tres años que los dos equipos más representativos de la capital española se disputaban el prestigioso trofeo europeo de campeones de Liga, por lo que Madrid, y por tanto España, ya había triunfado.

Finalmente, hubo que felicitar al Real Madrid por su undécima Copa de Europa (la quinta ya 'en color', por cierto): aventaja ahora en cuatro títulos al Milán y en seis al Bayern de Munich, al Liverpool y... al Barcelona. El club blanco se confirma como el Rey de la máxima competición de fútbol de Europa, y España como clara dominadora (16 títulos frente a los 12 de Inglaterra e Italia). Cabe destacar el completísimo partido de Casemiro en el centro del campo y, cómo no, el carácter de Cristiano Ronaldo, quien, físicamente castigado y renqueante, pidió tirar el penalty decisivo... y lo marcó.

Aunque, para arrojo, el de un Atlético de Madrid que, por tercera vez, ha vuelto a tocar con la punta de los dedos la 'orejona' para acabar perdiéndola de manera agónica y trágica: como en 1974 contra el Bayern, que logró empatar en el último minuto para forzar un partido de desempate que ganaron contundentemente los alemanes, y como en 2014 contra el mismo Real Madrid, que también consiguió igualar en el tiempo añadido (con otro gol de Sergio Ramos) para llegar a una prórroga en la que se impusieron claramente los madridistas. Faltaba caer derrotados en la lotería de la tanda de penalties, y así ha ocurrido.

Sin duda alguna, el fútbol le debe una Copa de Europa al admirable Club Atlético de Madrid. A la tercera no ha ido la vencida, pero seguro que los colchoneros tendrán una próxima oportunidad para que finalmente se haga justicia. Los 'espartanos' del Cholo Simeone, vencidos con honor, se merecen una ovación de gala.