jueves, 31 de marzo de 2016

PALABRA DE 'NUEVA POLÍTICA'

 “Votaré ‘no’ a quien intente formar un grupo de perdedores para desbancar a una lista que gana las elecciones, porque España va mal pero puede ir peor“. Albert Rivera, 18 de diciembre de 2015.

Está claro que la palabra de la 'nueva' y 'regeneradora' política es ley. No hay más que acudir a los ejemplos de pedanías y municipios de Murcia... y de la misma actualidad política nacional.

Los cinco concejales de Ciudadanos, encabezados por un recién llegado a la política y todo un ejemplo de renovación de la vida pública, el ex edil del PP Estanislao Vidal (quien, rencoroso y vengativo, cumplió su amenaza de votar a la candidata socialista si no le hacían a él alcalde), han entregado recientemente la alcaldía del municipio murciano de Molina de Segura al PSOE, que ya contaba con los votos de Podemos e IU. Palpable demostración de que no se trataba de propiciar la salida de quien era el alcalde, Eduardo Contreras, que además dimitió en un generoso gesto de responsabilidad política, sino simple y llanamente, y una vez más, de echar al partido más votado, al PP. Mismo proceder, por cierto, que en otros municipios de la Región como Blanca, Fortuna o Fuente Álamo, en los que Ciudadanos justifica su adhesión a pactos de 'todos contra el PP' en la necesidad de 'regenerar' la vida política no apoyando a candidatos investigados judicialmente; coartada que, como muestra bien a las claras el caso de Molina de Segura, es más falsa que un duro sevillano.

Pero tranquilos, que la dirección nacional de Ciudadanos, sita en Barcelona, ha tomado, rauda y veloz, cartas en el asunto: expedienta a sus cinco concejales en Molina de Segura por... incumplir la regla de facilitar que gobierne la lista más votada. Pues bien, entonces cabe preguntarse: ¿por qué, en aplicación de ese sacrosanto principio proclamado en su momento por el hiperlíder, no tomó medidas el partido 'naranja' contra sus concejales y vocales de los barrios y pedanías de Murcia, donde Ciudadanos ha conformado 'cuatripartitos' con PSOE, Podemos e IU para arrebatárselos al PP?  E incluso en el ámbito nacional, ¿a qué se debe que el propio Rivera, tras envainársela (de nuevo) al firmar un pacto 'de investidura' con el PSOE que si merece algún calificativo es precisamente el 'de perdedores', se empeñe en continuar contribuyendo a la estrategia de bloqueo de Pedro Sánchez al más votado, que no es otro que (también) el PP? ¿O resulta que lo que vale para Molina de Segura y otros ayuntamientos, no sirve para las Juntas Municipales de Murcia o para el Gobierno de la nación?

Incoherencia se le llama a semejante proceder. O, mejor, engaño.