domingo, 7 de febrero de 2016

LOS NUEVOS HÉROES DE LA IZQUIERDA ULTRA

La que iba a ser una inocente chirigota carnavalesca para niños se acabó convirtiendo en una macabra apología del terrorismo y la violencia, ante el estupor y la justa indignación de unos padres que se preguntaban en voz alta quién había sido el desalmado o amoral capaz de contratar a 'esta gente'. Pues bien, no era otro que el Ayuntamiento de Madrid presidido por Manuela Carmena, y gobernado (o algo así) por su equipo de 'ultras' podemitas. ¿Y a quién le puede sorprender a estas alturas? Los mismos que no se han recatado en manifestar sus simpatías hacia el mundo 'abertzale' (por ejemplo, sin ir más lejos, Podemos ha llevado a la alcaldía de Pamplona a un proetarra), que admiten, e incluso aplauden, someter a mofa y befa a las víctimas de la ETA y del nazismo, y quienes pretenden borrar cualquier vestigio de la historia que no les guste, tal como el fusilamiento de jóvenes carmelitas a manos de criminales resentidos del Frente Popular, es normal que concedan su visto bueno a una representación de guiñoles en la que se mate jueces y, cómo no, a monjas a la vez que se dan vivas a la ETA. Y qué mejor que para un público infantil, dado que los niños se hallan generalmente contaminados por los prejuicios impuestos por la opresiva educación pequeño-burguesa todavía vigente en las familias y las escuelas.

Por tanto, si alguien esperaba dimisiones o ceses, debía esperar sentado, ya que los responsables de que semejante escándalo haya tenido lugar no ven motivo alguno para dejar el machito; es más, tienen el íntimo convencimiento de que, promoviendo la apología del terrorismo y la violencia, han hecho lo que debían: despertar conciencias adormecidas por el pensamiento burgués y neofranquista, siempre vendido al infame sistema capitalista. Como hizo Zapata con sus bromas macabras, sin ir más lejos. De ahí, por ejemplo, que el entorno mediático de Ahora Madrid y Podemos saliera inmediatamente en defensa de los tirititeros y criticara su detención y la prisión incondicional decretada contra ellos por el juez Ismael Moreno por enaltecimiento del terrorismo (que la ultraizquierda no tiene empacho alguno en presentar como 'libertad de expresión'); que hasta en esa gran ceremonia del sectarismo progre que es la entrega de los Premios Goya hubiera un mensaje de apoyo convenientemente resaltado por el mismísimo Mesías Iglesias; y que la inevitable Ada Colau haya convertido en víctimas a semejantes promotores del odio y blanqueadores del crimen ('encerrados y asustados', pobrecitos), ante la que define como 'maquinaria mediática de una derecha vengativa' (lo que resulta sarcástico viniendo de quien se dedica a ajustar cuentas con el pasado).

La ultraizquierda que tiene como icono a un delincuente como Alfon ha encontrado en los tirititeros exaltadores de la ETA a sus nuevos héroes. Nada, pues, que nos debería extrañar. Lo que resulta verdaderamente inconcebible es que el PSOE continúe sosteniendo a este hatajo de sectarios antisistema movidos por el rencor y el revanchismo, cuya absoluta incapacidad para atender, afrontar y gestionar las materias cotidianas que preocupan de verdad a los madrileños intentan tapar con un activismo político puramente propagandístico y generador de enfrentamientos. Aunque, claro, así les luce el pelo a los del estadista Sánchez: cuartos en Madrid.