miércoles, 4 de noviembre de 2015

LO QUE PEDRO SÁNCHEZ NO HA DE SABER

La última de Pedro Sánchez no fue consecuencia de un 'lapsus', sino de desconocimiento puro y duro. Aunque resulte difícil de asumir para un 'progre', sobre todo de los 'modernos', no fue el Gobierno socialista ('progresista') de Felipe González, que inició su andadura en 1982, quien introdujo el divorcio en la legislación por primera vez en la democracia española, sino el presidido por Leopoldo Calvo Sotelo, esto es, un Ejecutivo de la UCD (centrista, un conglomerado con democristianos, liberales y hasta 'azules' en sus filas). De ahí que la Ley del Divorcio tenga fecha de 1981, esto es, antes de que el PSOE de González ganara las elecciones y empezara a gobernar. Cierto es que quien adquirió el protagonismo en la tramitación y defensa parlamentaria de la ley fue Francisco Fernández Ordóñez como Ministro de Justicia que era por aquel entonces; pero, señor Sánchez, lo hizo como miembro del Gobierno de la UCD, y antes de que se pasara con armas y bagajes al PSOE.

Que alguien que se dedica a la política del más alto nivel, y que aspira a ser nada menos que presidente del Gobierno, haya mostrado tamaña confusión sobre semejante hito de nuestra democracia (y que alguien que, como él, dice creer en el 'progreso' debería tener claro) es ya de por sí llamativo. Y es que uno debería procurar documentarse antes de dar rienda suelta a sus prejuicios y atreverse a apropiarse de logros que son ajenos.

Pero peor ha sido cuando ha pretendido arreglar su propio desaguisado haciendo uso de una justificación realmente patética: 'solo tenía nueve años'. Cabe colegir, por tanto, que el señor Sánchez tampoco se ve en la obligación de conocer cuándo tuvieron lugar las primeras elecciones democráticas tras la muerte de Franco, puesto que tenía tan solo cinco añitos, ni por supuesto en qué año fue ratificada nuestra Constitución vía referéndum (ni hablar del día y del mes, claro), ya que contaba con seis primaveras. Suponemos que al menos sí sabrá la fecha en la que su admirado y loado Felipe González ganó por vez primera los comicios, aunque solo sea porque por entonces tenía diez años bien cumplidos y era ya casi un mocetón.