viernes, 5 de junio de 2015

SOBRE FRENTISMOS Y SINVERGONZONERÍAS

Esperanza Aguirre, no lo olvidemos, la candidata más votada en la capital de España, estaba dispuesta a ceder la Alcaldía de Madrid al socialista (o 'socialdemócrata', como se define él) Antonio Miguel Carmona, al que le ha sacado casi 20 puntos y 12 concejales, si con ello se propiciara un pacto constitucionalista que evite que el Ayuntamiento madrileño quede en manos de una extrema izquierda que pretende 'abrir el candado del 78', es decir, demoler el sistema democrático que nos dimos todos tras lograr la reconciliación y el consenso nacionales. Pero Carmona, que quizá no se vea en otra y cuyas coincidencias programáticas son mucho mayores con el PP que con Podemos, contestó desde el principio con un rotundo no, pero porque no le dejan: ni el Grupo Prisa, ni la ultraizquierda asentada en medios como La Sexta, le perdonarían que llegara a ser Alcalde de Madrid con el apoyo de la política más odiada y vilipendiada por la progresía.

Qué no se estaría diciendo y escribiendo si una formación política de ultraderecha, que hubiese cantado las alabanzas de, por ejemplo, un régimen como el de Pinochet, o que se hubiera dedicado a 'explicar' y justificar los actos criminales de una organización de extrema derecha, estuviese a punto de hacerse con la Alcaldía de Madrid; y para más inri merced al apoyo de un partido de centro-derecha, o derecha moderada, como el PP (al que además en tal caso se crucificaría mediática y políticamente, y con toda justicia). Pero basta con declararte 'de izquierdas' para que se te perdone todo, hasta que seas 'ultra' y tengas como norte y sostén a las peores dictaduras. Y es que cederle el mando del Ayuntamiento al socialista Carmona era, pese a la incomprensión incluso de buena parte del electorado del PP, un acto de generosidad necesario, y también excepcional, ante la posibilidad de que Madrid pase a convertirse, en el mejor de los casos, en laboratorio de experimentos del chavismo. Quizá todavía no seamos conscientes de la gravedad del asunto, al menos para quienes defendemos la Constitución, el Estado de Derecho, la propiedad (privada) y el libre mercado, por lo que entonces nos mereceríamos tener en la capital de España un gobierno municipal de extrema izquierda.
 
Y es que Pedro Sánchez ha terminado mostrándose como un Zapatero cualquiera, aunque más guaperas. De ahí que no tenga reparo alguno en emular a su antecesor en su estrategia de conquista del poder: menos con el Partido Popular, pactar con cualquiera, incluso con quienes abogan por acabar con el vigente sistema constitucional y por políticas que debiliten, no solo la estabilidad política y económica, sino la seguridad jurídica que se asienta en el principio de legalidad (que la insigne 'escracheadora' Ada Colau pretende saltarse como Alcaldesa de Barcelona cuando lo considere oportuno). Pero todo vale con tal de echar al PP de los gobiernos municipales y autonómicos: tripartitos, cuatripartitos, pentapartitos..., sean cuales sean los socios de coalición: lo mismo da la 'derecha civilizada' (palabras textuales suyas) de Ciudadanos, que nacionalistas y secesionistas como los de Cataluña y los pancatalanistas de la Comunidad Valenciana y Baleares (ya se ha encargado de dejar claro el portavoz socialista en el Congreso que la vergonzosa pitada al himno nacional en el Camp Nou, y en presencia del Rey, no fue más que un acto de 'libre expresión', tal y como prescribe el pensamiento único nacionalista), que quienes tienen como modelo a 'la Venezuela de Chávez' (como precisaba el propio Sánchez cuando juraba y perjuraba que jamás pactaría con Podemos); estos últimos, para más inri, y gracias al apoyo de su partido, regirán previsiblemente los Ayuntamientos de las tres principales capitales españolas. Y es que quien ha sido presentado como 'niño bonito' de la derecha no es más que otro sectario de los que abundan en la progresía.

Mientras tanto, el mismísimo Mesías Iglesias, a la vez que se halla preparando el óleo para ungir a Pedro Sánchez como 'no casta' (si no lo ha hecho ya en el reservado donde, al más puro estilo de la 'vieja política', se han reunido recientemente), se permite tachar de sinvergüenza a todo aquel que denuncia que su partido llevará en volandas a Bildu a la Alcaldía de Pamplona y muy posiblemente al Gobierno de la Comunidad foral de Navarra; algo que empero no nos debería extrañar dado que son de la misma calaña: todavía resuenan ciertas palabras de elogio pronunciadas en sede de 'herriko taberna'. Ahora bien, ¿cómo cabría calificar entonces a quienes ponen sus escaños a disposición de los proetarras para que estos se hagan con las instituciones navarras y procedan a intentar su anexión al País Vasco, esto es, a hacer realidad el sueño etarra, como tal pesadilla totalitaria, del 'Anschluss' a Navarra? Indecentes, infames, colaboracionistas..., siendo suaves.

Por cierto, que en su día el actual PSOE de Sánchez se puso muy estupendo cuando aseveró que, en efecto, no pactaría con el PP, pero tampoco con... Bildu: pues bien, además del alarde de vileza que supone situar en el mismo nivel de rechazo al brazo político de la ETA con respecto a un partido constitucionalista que, para más inri, ha derramado tantísima sangre de víctimas de la vesania etarra, ahora no parece importarle apoyar y apoyarse en quienes propiciarán que los bildutarras tomen el poder en Navarra. Pero lo importante es unir los escaños socialistas a los de la extrema izquierda con tal de tapar un fracaso estrepitoso, como ha sido obtener los peores resultados del PSOE en unas elecciones municipales. Sobre todo, que doña Susana no se atreva a comerle la tostada. 

1 comentario:

Manoel José de Santana dijo...

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Recife -PE. 05 de junho de 2015.