jueves, 18 de junio de 2015

¿QUÉ PODÍAMOS ESPERAR DE LA EXTREMA IZQUIERDA?

Todo empezó cuando se supo de los viles desahogos del que, por mor de Carmena y Carmona, era el nuevo Concejal de Cultura (!) del Ayuntamiento de Madrid, lo que a su vez puso de actualidad otra buena cantidad de basura esparcida en las redes sociales por otros miembros de la facción 'podemita' de ese mismo equipo de gobierno municipal. El consiguiente escándalo mediático y político ha sido monumental, si bien había que hacerse la siguiente pregunta: ¿a estas alturas nos íbamos a sorprender de que sujetos de extrema izquierda se nos muestren como cabe esperar de ellos, entre otras 'cualidades' que les adornen como promotores del odio y la violencia hacia quienes consideran, no adversarios, sino enemigos políticos, y de que alguno incluso terminara expresando sus inclinaciones proetarras y antisemitas, y que en consecuencia hiciera mofa y befa de las víctimas del terrorismo etarra y del holocausto nazi?

Por supuesto que el tal Zapata no iba en ningún caso a dimitir ni a ser cesado, porque él se ha atenido a los deleznables paradigmas de su ideología liberticida, totalitaria y genocida, y tanto él mismo como su jefa de filas creen que con rebajarse a pedir perdón frente a tanto prejuicio burgués ya es bastante. Pero deberían tomar nota los madrileños (y los españoles en general) que han votado a una ultraizquierda que poco ha tardado en dejar constancia de su verdadera y terrible condición; porque del PSOE, esto es, de aquellos que le han entregado el poder pese a que el inefable Carmona se rasgara las vestiduras, no cabía esperar absolutamente nada. Como de hecho así ha sido.

Pero los acontecimientos que vinieron después no hicieron sino incidir en el escarnio: semejante individuo renunciaba a gestionar las competencias de Cultura, pero no a su acta de edil. Es decir, que el hecho de banalizar y burlarse del cruel asesinato de las niñas de Alcásser y de Marta del Castillo y de las víctimas de los crímenes etarras y del genocidio nacionalsocialista inhabilitan para ejercer de concejal de Cultura, pero no de Distrito. Una auténtica tomadura de pelo, y muy propia, por cierto, de los actos más rechazables de la 'vieja política': hago como que dimito, pero me agarro al cargo. Menos mal que los apóstoles del Mesías Iglesias venían a regenerar la vida política. Qué repugnante.


A mayor abundamiento, y a propósito del procesamiento de la portavoz de Carmena, la ya afamada Rita Maestre, por asaltar junto a otras ridículas emuladoras de las grotescas Femen la capilla de la Complutense, surgió una ocasión de oro para que los 'podemitas' se aplicaran a sí mismos la medicina que exigen a los demás, a los de 'la casta': la sola imputación ha de conllevar la dimisión o el cese inmediatos. Pero va a ser que no. ¿Argumento para defender, una vez más, la ley del embudo, y muy a pesar de la rigurosa doctrina sobre responsabilidades políticas expresada en campaña por la misma Carmena? Que no se trata de un caso de corrupción política. Y es cierto: tan solo de un delito contra los derechos y libertades fundamentales, como la libertad religiosa y de conciencia, penado con un año de cárcel. Y eso es, no ya pecata minuta, sino meros convencionalismos del sistema político burgués contra los que, además, hay combatir.

Como, además, corresponde a la extrema izquierda, y tal y como se ha encargado de dejar claro el mismísimo Mesías cuando apareciera en carne mortal en los estudios de Radio Nacional de España: las protestas 'pacíficas' (porque así califica violentar los sentimientos religiosos del prójimo y la libertad de culto, y proferir amenazas del tipo 'arderéis como en el 36') no siempre han de ajustarse a derecho. Con lo cual volvemos a la máxima expresada en su momento por la 'escracheadora' Ada Colau, nueva Alcaldesa de Barcelona con el apoyo, entre otros, del PSC: las leyes que nos parezcan injustas nos las saltaremos a la torera (con perdón). ¿Porque qué es eso del Estado de Derecho, sino otra ficción del parlamentarismo burgués-liberal?

Que otra joyita 'podemita' que ha logrado ser concejal, además de ciscarse en la Constitución y en la transición, haya expresado sus deseos de que resucite la banda terrorista Grapo; que alguna representante política haya permanecido sentada mientras sonaban los acordes del himno nacional (y habría que dar gracias de que no haya imitado a los aficionados futboleros del Camp Nou); los vivas a la organización criminal Terra Lliure en constituciones de ayuntamientos catalanes; las amenazas de muerte, al más puro estilo batasuno, a los ediles que se hayan atrevido a no apoyar a la marca 'podemita' de turno... En efecto, la sedición callejera del 15-M, no es solo que haya llegado a las instituciones, sino que, gracias a la complicidad del PSOE de Sánchez, ha alcanzado los gobiernos de importantes consistorios; y de qué manera, bien que dejan su sello. El panorama político resultante, que haría las delicias del mismísimo Valle-Inclán y su España del esperpento, no había de ser otro. ¿Y qué podíamos esperar?