martes, 2 de junio de 2015

QUE NADIE ESTORBE LA RECUPERACIÓN ECONÓMICA

Hace tiempo que no es noticia de portada que el paro baje (cuando subía como consecuencia de los coletazos del zapaterismo sí que lo era, generalmente para culpar de ello a un Gobierno recién constituido), y que además lo haga batiendo récords absolutos; pero conviene resaltar hecho tan grato y por el que todos deberíamos felicitarnos, entre otras razones porque no solo se trata, no lo olvidemos, del cumplimiento del principal encargo de los votantes al PP de Rajoy, sino que además todavía no se ha publicado ninguna encuesta que indique que el desempleo haya dejado de ser la primera preocupación de la mayoría de los españoles. Y lo cierto es que continúa reduciéndose, y de qué manera.

Así, ha habido 117.985 parados menos en el mes de mayo, marca jamás alcanzada; además, 213.105 nuevos afiliados a la Seguridad Social, la mejor cifra desde 2005. En el último año, el número de puestos de trabajo netos ha aumentado en 592.937 personas (3,57%), más del doble que en 2014, cuando lo hizo en 261.361. Además, los datos continúan desmintiendo a aquellos que propagan la consigna de que el empleo que se crea es de carácter 'precario', ya que repuntan los contratos indefinidos: concretamente, acumulan un crecimiento hasta mayo del 15,4%, porcentaje que se eleva hasta el 18,4% en el caso de la contratación fija a tiempo completo.

En suma, ahora hay 207.328 desempleados menos respecto al total de parados que había en diciembre de 2011, al inicio de la legislatura. Conclusión: sigue habiendo menos parados bajo el Gobierno del PP que los que dejó en herencia el PSOE de Zapatero. Además, se continúa generando más empleo neto que nunca, y de cada vez mayor calidad. Y hay que decirlo alto y claro, porque es de justicia hacerlo.

Y es que la economía española en general sigue viento en popa: creció un 0,9% durante el primer trimestre del año, lo que lleva a un aumento del 2,7% anual, incluso por encima de lo previsto. Cabe esperar, ahora que el PSOE muestra su inclinación a alcanzar pactos de gobierno con aquellos que abogan por políticas que debiliten el libre mercado, el rigor en el gasto público, el derecho a la propiedad y el Estado de Derecho, que la reactivación económica, que tanto ha costado conseguir, no sufra parón alguno; para ello es necesario, amén de no dar ningún paso atrás con las reformas emprendidas, garantizar la estabilidad politica y económica y la seguridad jurídica y, por supuesto, no ahuyentar las inversiones. De lo contrario, se pondría en riesgo el crecimiento y la recuperación de nuestra economía y, por consiguiente, la creación de empleo.