martes, 23 de junio de 2015

LA DELINCUENCIA COMO INSTRUMENTO ANTICAPITALISTA

No está de más recordar la típica campaña de 'agit-prop' que le montaron a Sergio Martín, periodista del Canal 24 horas, por atreverse a preguntarle al mismísimo Mesías, presente en carne mortal en los estudios de RTVE, por su más que previsible satisfacción por una suelta de etarras decretada en aquellos días... '¡Hay que echar a ese tío!', llegaría a exclamar una insigne exministra zapaterina de 'soluciones habitacionales', ahora tertuliana, haciéndose eco de la indignación de la progresía en general por semejante trato al Líder Máximo. Pues bien, quien no tuviera recato alguno en proclamar en una 'herriko taberna' su admiración por la causa de la 'izquierda abertzale' (vulgo ETA y sus adláteres), y quien hace poco ha llevado a los proetarras de Bildu a la Alcaldía de Pamplona, lo normal es que termine expresando públicamente su honda preocupación por que todavía haya etarras en las cárceles; para alguien como él, que 'comprende' las motivaciones políticas de sus actos, en el fondo se trata de unos 'luchadores por la libertad'; para cualquiera que albergue, no ya unos principios básicos sobre Estado de Derecho y convivencia en democracia, sino un mínimo de decencia moral, unos criminales y asesinos sobre los que debe caer todo el peso de la ley. Y ya puede seguir haciéndose el ofendido cada vez que le inquieren sobre si condena o no a la ETA, porque sus declaraciones, además de coincidir punto por punto con los de cualquier abogado defensor de los terroristas, evidencian que su enorme interés por los presos etarras es inversamente proporcional al que suele mostrar por sus víctimas; esto es, nulo.

Sea como fuere, la fascinación de la extrema izquierda antisistema por la delincuencia, a la que no en balde llega a considerar como valioso instrumento de desgaste de la bicha capitalista, es proverbial: si partimos del mismísimo Che Guevara, icono izquierdista pese a su condición de asesino cruel y compulsivo, y pasando por bandas terroristas como la Baader Meinhof en Alemania, las Brigadas Rojas en Italia o los Grapo y la ETA en España, llegamos a 'Alfon': un sujeto con antecedentes penales (entre otros, atraco, agresión sexual y tráfico de drogas) que pretendía volar una sucursal bancaria; cuya encarcelación ha sido calificada de 'injusta' por el Mesías, y cuya liberación ha sido vergonzantemente demandada en las calles por esa misma ultraizquierda que, gracias a un PSOE que ahora saca a relucir la bandera rojigualda (y no la tricolor que reclaman sus nuevos socios políticos, que han emitido las correspondientes protestas), ostenta el poder en el Ayuntamiento de Madrid. Y es que organizaciones criminales y delincuentes de la peor especie son reivindicados como los más destacados 'activistas' e incluso 'héroes' por esa sedición que ha conseguido arribar a las instituciones de un sistema político, económico y social (el 'capitalista' y 'burgués') que reputan de injusto y represor. Y que en consecuencia, no nos engañemos, intentará horadar desde dentro.