martes, 17 de marzo de 2015

¿ES SUSANA PARA TANTO?



Tras presenciar los debates televisivos, tanto en Canal Sur como en TVE, entre los candidatos de PSOE, PP e IU a la presidencia de la Junta de Andalucía, se puede llegar perfectamente a la conclusión de que se nos ha estado vendiendo como una 'lideresa' de las que marcan época lo que no es sino una medianía política; o será más bien que adolece del significativo 'hándicap' de que pierde facultades cuando se ve en la obligación de contraponer ideas, principios y programas y, sobre todo, mostrar capacidad de argumentación y reflejos dialécticos. 

Ante un Juan Manuel Moreno hábil, incisivo y con dominio de la escena, y un Antonio Maíllo aseado e incluso evocador de los modos 'anguitianos', Susana Díaz solo contrarrestó, y muy especialmente en el debate de TVE, con crispación, marrullería y hasta despotismo... Porque incluso se puede acudir a tácticas tramposas para intentar descolocar y desconcertar al adversario, y en este aspecto bien se nota que ha aprendido de sus maestros políticos; pero es que, en la parte que debería haber sido más constructiva de sus intervenciones, no ha sido capaz de aportar nada que no sean tópicos y lugares comunes acerca de la maldad congénita de la derecha, que a estas alturas solo suscriben los convencidos. Escaso bagaje de quien se ha llegado a presentar como un fenómeno político sin precedentes en el socialismo español desde Felipe González.

Desde luego, si se hubiese celebrado un 'cara a cara' entre Susana Díaz y Juan Manuel Moreno, éste, en condiciones normales, se habría impuesto de calle. Lástima, aunque de todas formas ha quedado meridiamente claro dónde está la verdadera alternativa a un socialismo que lleva más de treinta años malgobernando Andalucía. Esperemos que los votantes se percaten de ello si lo que desean es un cambio real y realista.