viernes, 13 de marzo de 2015

EN PRECAMPAÑA, FUERA CARETAS

Como muy acertadamente ha puntualizado Esperanza Aguirre, cuya sola presencia mediática ha logrado eclipsar en apenas unos días a los que llevan tiempo monopolizando el protagonismo político-mediático, a quien cabe temer es a un partido populista de ultraizquierda que, amén de tener al liberticida y ruinoso chavismo como guía y benefactor, propugna hacer tabla rasa y demoler el sistema constitucional; no precisamente a quienes, bien al contrario, reivindican la transición, defienden sin ambages la soberanía del pueblo español y la unidad de España y se sitúan en un espectro ideológico moderado. Ahora bien, esta precampaña electoral está sirviendo para que algunos no tengan más remedio que pronunciarse sobre asuntos de cierta enjundia, por lo que determinadas caretas, para bien de un electorado que ha de saber a qué atenerse, empiezan ya a caer.

Así por ejemplo, no solo el candidato de Ciudadanos a la Junta de Andalucía, Juan Marín, ha mostrado claramente su preferencia por pactar con el PSOE de Chaves, Griñán y Susana Díaz (como de hecho hace en Sanlúcar de Barrameda), posición coherente desde una perspectiva ideológica de centro-izquierda pero no con un discurso basado en la renovación y la regeneración; sino que quien encabezará la lista del partido de Albert Rivera a la Comunidad de Madrid, Ignacio Aguado, ha pedido la recuperación del Impuesto de Sucesiones por razones de 'justicia social y redistribución de la riqueza': porque su 'liberalismo', ha aseverado, es 'en el sentido continental, liberales de la 'liberté' francesa, y no neocon, mínima intervención del Estado al estilo americano'. Lo cual, además de denotar una evidente confusión de conceptos y una, cuando menos, peculiar visión del liberalismo (que si por algo se ha caracterizado desde sus orígenes es precisamente por la defensa de la mínima intromisión del Estado en la vida del individuo), supone una enmienda al economista de cabecera de Rivera, el insigne Garicano, que hace dos años abogaba por justamente lo contrario. Bien es verdad que Ciudadanos se encuentra en pleno proceso de construcción de su hasta ahora inédito programa económico, que debe revisar y matizar para añadir unas mínimas gotas de liberalismo 'templado' a sus principios nítidamente socialdemócratas, con tal de intentar 'pescar' en el electorado afín al centro-derecha. Pero ya se sabe: aunque la mona se vista de seda...

Respecto a Pablo Iglesias Turrión y su camarilla de ideólogos marxistas, su supuesta 'transversalidad' está quedando últimamente muy en entredicho. Su tan resaltada y elogiada conversión a la socialdemocracia sueca (en la que, por cierto, también se inspira Ciudadanos en no pocas de sus propuestas económicas) ha durado el tiempo justo hasta que en Andalucía, por ejemplo, propugnara la 'okupación' de viviendas (con luz y agua 'gratis', esto es, pagamos entre todos), la 'estatalización' de toda la banca (en virtud de lo cual pasará de malvada a benéfica) e incluso las expropiaciones de la Mezquita de Córdoba y la Giralda de Sevilla (porque también habrá que contentar a los amigos iraníes). Y para más inri, pese a pretender convencernos de un aparente alejamiento del chavismo, los 'podemitas' han quedado perfectamente retratados en el Parlamento Europeo al negarse a condenar, que es lo mismo que respaldar, los brutales actos de represión de la dictadura de Maduro en Venezuela; y en dos ocasiones consecutivas, por si quedaba alguna duda. La cabra liberticida siempre tira al monte de los totalitarios.

Así pues, fuera caretas... La verdad es que es muy de agradecer para que nadie se llame a engaño.