martes, 9 de diciembre de 2014

IGLESIAS TURRIÓN, DE ENHORABUENA, SÍ



'Cualquier demócrata debería preguntarse si no sería razonable que los presos de ETA y aquellos vinculados al independentismo vasco no deberían ir saliendo de las cárceles'. He aquí, y tal y como puede advertirse en el vídeo que abre esta entrada, una de las 'perlas' del Gran e Intocable Timonel de la izquierda antisistema en las que, no solo pide la excarcelación de los etarras, sino que además ejerce de abogado defensor de la banda terrorista, que justifica su razón de ser y actividad, y sus adláteres, a los que elogia sin ambages. No es de extrañar, pues, que presos etarras se hayan dejado de zarandajas y pidan ahora el voto directamente para Podemos.

Sin embargo, a Sergio Martín, presentador y moderador del programa de debate del Canal 24 horas de TVE, le quiere crucificar la progresía mediática por atreverse a recibir al Caudillo con coleta de la siguiente guisa: '“Si uno pone Pablo Iglesias en Internet aparecen miles de vídeos del pasado, presente, del pasado lejano... Y hay uno en el que hemos visto a Pablo Iglesias defender la salida de los presos de ETA de las cárceles. Esta semana está usted de enhorabuena entonces...”. ¿Cómo no iba a estarlo si ciertos jueces de la Audiencia Nacional habían hecho realidad sus demandas? Pues bien, resaltar la obviedad de unas declaraciones y apelar sobre ellas al político que las pronunció, comportamiento que, al menos hasta ahora, cabía esperar de un periodista en un régimen democrático, de opinión pública y de libertades como las de expresión e información, resulta que es intolerable cuando el interpelado es el Cristo redivivo de la Santa y Madre Izquierda.

Hasta el punto de que hemos oído de una exministra del Gobierno más nefasto de la democracia, el de Zapatero, expresiones tales como 'hay que echar a ese tío'. ¿Por qué, por ser incómodo con el político de turno? ¿No es precisamente ese el papel de control que en una democracia debe desempeñar la prensa, el llamado 'cuarto poder', ante el poder político, sea cual sea, y nos guste particularmente o no? ¿O es que la Gloriosa Venida del Providencial Iglesias Turrión también va a cambiar el periodismo para convertirlo todo él en 'oficial' y mero apéndice del poder, como cualquier dictadura que se precie? Aunque, bueno, las respuestas a estas preguntas también se antojan obvias dadas las declaradas simpatías 'bolivarianas' del podemismo y sus secuaces.

De aquí a las 'listas negras' de periodistas 'desafectos', y a la consiguiente depuración, solo hay un paso: el de la conquista del poder. Mientras tanto, reivindiquemos el derecho a la libertad de expresión e información de cualquier ciudadano y, muy especialmente, el del periodista en su fundamental cometido en democracia; llámese Sergio Martín o, por ejemplo, Ana Pastor. Y sí, el señor Iglesias Turrión, a tenor de sus declaraciones sobre el particular, de las que de momento no ha expresado el menor arrepentimiento, está de enhorabuena por la última suelta de etarras.