jueves, 16 de octubre de 2014

SÍ HABÍA ARMAS DE DESTRUCCIÓN MASIVA

Sí había armas de destrucción masiva en Irak. Más de diez años después de la intervención militar en aquel país, es la conclusión derivada de investigaciones realizadas por 'The New York Times'; diario, por cierto, de tendencia 'liberal' en el sentido norteamericano del término (calificable de algo así como 'progre' en Europa), y muy crítico en su momento con la controvertida iniciativa liderada por el presidente George W. Bush.

Ya se dio a conocer en 2006 que el Ejército norteamericano había encontrado en Irak algunas armas químicas: en concreto, y según un informe desclasificado, más de 500 proyectiles con gas mostaza y sarín. Aunque hasta ahora se desconocía que los hallazgos pudieran tener una importancia significativa por su magnitud: nada menos que 5.000 ojivas de distintos proyectiles y misiles que contenían agentes químicos.

La pregunta que cabe hacerse resulta, pues, obvia: ¿por qué la Administración Bush no dio la correspondiente publicidad a unos descubrimientos que confirmaban sus sospechas y respaldaban el argumento al que (quizá erróneamente) concedió mayor peso en pro de la intervención en Irak (y que servirían para desmentir a aquellos que promulgaban a los cuatro vientos que se trataba de una guerra 'basada en mentiras')? Parece ser que las propias carencias materiales con las que los soldados norteamericanos debían afrontar la desactivación de tales armas, sin las medidas de seguridad necesarias (de hecho varios resultaron heridos), y que además buena parte del arsenal hallado fuera fabricado en Occidente, fueron consideradas como circunstancias conexas lo suficientemente adversas de cara a la opinión pública como para obrar con tan excesiva cautela; hasta el punto de renunciar a difundir tan importantes y significativos hallazgos. Lo que a su vez denota que la fe de la derecha política norteamericana en sus propias facultades comunicativas es tan reducida como la que suele mostrar, por ejemplo, la española.

Ahora bien, no se trata meramente de un asunto relativo al pasado más inmediato y que pudiera servir para hacer justicia histórica (lo que no carecería de importancia): resulta ciertamente preocupante que muchas de las armas químicas encontradas se hallaran en los alrededores de las ruinas de la sede del organismo creado por Sadam Hussein para su fabricación, el Centro Estatal Muhatnna, que en la actualidad está situado en territorio controlado por el Estado Islámico. Razón lo suficientemente consistente como para que el actual presidente norteamericano, Barack Obama, se decidiera a liderar la lucha de Occidente contra el yihadismo, no limitándose a bombardear 'a lo Clinton', método de comprobada ineficacia por sí solo, sino además llevando tropas sobre el terreno, que es como se consiguen ganar las guerras; y el EI hace tiempo que nos la ha declarado.