jueves, 2 de octubre de 2014

¿POR QUÉ SE CREA EMPLEO NETO?

Si bien en términos absolutos, y como era de prever en un mes que suele ser negativo para la creación de empleo debido al final de la campaña de verano, el paro se ha incrementado en septiembre en 19.720 personas (en cualquier caso, la menor subida desde 2007, cuando empezó la crisis), si desestacionalizamos los guarismos hay 33.127 desempleados menos, lo que significa la mayor reducción desde nada menos que 1996. Además, septiembre ha terminado con más de 12.000 nuevos afiliados a la Seguridad Social, la octava subida consecutiva (con lo que se ha alcanzado la cifra de 356.258 puestos de trabajo en los últimos doce meses, el mayor incremento desde 2007): datos que muestran que se sigue creando empleo neto.

En términos interanuales, el paro ha bajado en 276.705 personas; y en lo que llevamos de año, es decir, de enero a septiembre, hay 253.688 desempleados menos, lo que supone la mayor reducción desde nada menos que 1998, en plena expansión económica.

Se trata, en suma, del mejor mes de septiembre en materia de empleo desde 2006, incluso antes de que comenzara la crisis. Así pues, y con todos los matices que se puedan o quieran contraponer, y a los que haremos referencia, son datos objetivamente positivos, y de los que cabe congratularse dado que confirman el óptimo cambio de tendencia que lleva observándose en el mercado laboral.

Y es que, fundamentalmente, la liberalización y flexibilización introducida por la reforma laboral está sirviendo para que se genere empleo con un crecimiento de la economía inferior al 1%, cuando antes era necesario que el PIB aumentara entre el 2 y el 3%; además, a un ritmo tal que incluso antes de que termine la legislatura se ha conseguido que haya menos parados que los que dejó Zapatero... en 2011, amén de que desde empezó 2014 se lleva creando empleo neto por primera vez desde que comenzó la crisis.

Ante datos tan significativos y contundentes, se suele aducir que la mayor parte del empleo que se genera es de carácter 'precario' (cuando en sentido estricto esa modalidad, sin Seguridad Social, que implantó en su momento un Gobierno socialista, uno de los de Felipe González, hace muchos años que dejó de existir): ¿quizá es mejor entonces que se siga incrementando la lista del paro; más vale parado que un empleo que no te case con la empresa, incluidos los jóvenes que han de empezar a adquirir experiencia en el mercado laboral? Nos guste o no, las tendencias del mercado, cada vez más abierto y globalizado, hace décadas que cambiaron, y la reforma precisamente ha adaptado nuestra legislación laboral, que antes era básicamente la heredada del paternalista franquismo, a la flexibilidad que demandan los nuevos tiempos; y los resultados están a la vista: empieza a bajar el paro y crearse empleo en un entorno económico no muy favorable, cuando hace poco propiciaba todo lo contrario, que se destruyeran puestos de trabajo a un ritmo vertiginoso.

Sin embargo, en su primer cara a cara en el Congreso de los Diputados con el presidente del Gobierno, el nuevo líder del socialismo español, Pedro Sánchez, dio a conocer su primera gran propuesta. ¿Y en qué consistía? Justamente, en derogar la reforma que precisamente lleva reportando los resultados positivos más evidentes: la laboral; y, además, subir el Salario Mínimo Interprofesional, pese a que, según la generalidad de los economistas de distinto pelaje, no haría sino generar más paro.

Qué fácil sería, ¿verdad? ¿Por qué conformarnos con un SMI de 750 euros y no lo subimos, por ejemplo, a 1.000? Así todos ganaríamos más, ¿no? Pero es que resulta que no es así, ni mucho menos; bien al contrario. La misma fijación de un SMI expulsa a buena parte de un determinado sector de la sociedad, concretamente al más joven y sin titulación, del mercado laboral, porque con ello la oferta de trabajo dirigida a ese sector disminuye considerablemente: vamos, que el mismo SMI crea ya de por sí paro. Y cabe imaginar hasta qué punto si además lo subimos arbitrariamente, o al albur de corrientes más o menos demagógicas o electoralistas. Y no lo afirmo yo, ni los economistas llevados por sus prejuicios favorables al 'capitalismo salvaje'; prácticamente cualquier economista más o menos solvente, sea liberal, sea socialdemócrata (y que no tenga como tarea, muy legítima por otra parte, desgastar al Gobierno de turno), sostiene lo mismo, porque además la práctica en ese sentido es muy reveladora: precisamente aquellos países europeos que carecen de Salario Mínimo (como Suiza, Suecia y Alemania), no solo cuentan con los índices de desempleo más bajos, sino que los sueldos que se pagan por esos lares son, por ejemplo, un 65% superiores a los de la media en España.

Sea como fuere, de sobra sabemos que la autoridad moral del PSOE en materia de empleo se sitúa por debajo del cero. Y por mucho 'glamour' que tenga su nuevo secretario general.