miércoles, 22 de octubre de 2014

CONTRA EL ÉBOLA: PRIMEROS OBJETIVOS CUMPLIDOS

No por esperada ha sido menos gratificante la noticia: Teresa Romero, la auxiliar de enfermería contagiada de ébola, ha superado el virus, tras 16 días ingresada en el Hospital Carlos III de Madrid. Además, si todo se desarrolla con normalidad, España quedará libre de ébola 42 días después de este brote superado: por tanto, el 2 de diciembre será la fecha límite del final de la emergencia sanitaria en la que todavía nos encontramos.

Una vez detectado el primer (y hasta ahora único) caso de ébola en España, las prioridades consistían en curar a la auxiliar afectada y evitar que el virus pudiera propagarse al resto de la población: pues bien, se han conseguido ambos objetivos. La coordinación entre los ámbitos político y sanitario, que quizá tardó en llegar, el protagonismo concedido a los profesionales sanitarios, que han demostrado una vez más su gran competencia y preparación, y, por supuesto, la calidad de nuestro sistema sanitario (que solo parece ponerse en duda cuando gobierna la derecha) lo han hecho posible. Transmitiendo la calma necesaria y sin grandes alharacas.

Si se me permite la salida patriótica, incluso ha sido de esos días en que uno se siente serenamente orgulloso de ser español: hemos sido capaces de demostrar al mundo desarrollado que no somos ese país chapucero y atrasado que, con ese complejo de inferioridad que nos caracteriza, solemos pintar nosotros mismos para zaherirnos. Bien al contrario: España ha recibido felicitaciones de la UE por su gestión ante el primer brote de ébola en Europa; parabienes que, por cierto, han pasado prácticamente desapercibidos por estos lares.

A partir de ahora, a aprender de los errores, que los hubo como puede haberlos en cualquier empresa humana. Y a asumir las correspondientes responsabilidades que de la investigación pudieran derivarse: además de las más generales y políticas, también las más directas e individuales; porque las primeras no deberían anular a las segundas. Si bien cabe puntualizar que en los Estados Unidos, cuya tradición democrática desde su misma fundación como nación le dota de un indiscutible prestigio como ejemplo a seguir en cuanto a responsabilidades políticas, no han llegado a dimitir ni el Secretario de Sanidad de la Administración Obama (equivalente aquí al Ministro de Sanidad), y ni tan siquiera el Comisionado del Departamento de Salud del Gobierno de Texas (cargo semejante al del Consejero autonómico de Sanidad); y muy a pesar de que allí ha habido, no uno, sino dos casos de contagio de ébola.