martes, 29 de julio de 2014

EL ÚLTIMO REFUGIO DE LOS CANALLAS

El gran fraude, por fin puesto al descubierto, de Jordi Pujol supone ni más ni menos que la plasmación, más que simbólica y tremendamente significativa, de una gigantesca mentira: la del nacionalismo catalán que durante décadas ha encarnado. Sí, la de aquel al que la izquierda (nacional española) ha concedido siempre un 'plus' de legitimidad democrática por su alardeado 'pedigrí' antifranquista, y con el que la derecha (nacional española) ha solido pretender encontrar coincidencias ideológicas. Aquel al que, en consecuencia, no ha sido objeto más que de mimos y tratos de privilegio desde la misma transición democrática. Así, su inicial y supuesto moderantismo y pragmatismo (personalizado en aquel a quien se le ha llegado a presentar como 'hombre de Estado' -'Español del año' para el 'ABC' de Anson-, y cada vez que con su apoyo parlamentario, no precisamente desinteresado, sostenía al Ejecutivo -nacional español- de turno 'para garantizar la gobernabilidad del Estado') sirvió para ocultar en cierto modo, y sobre todo ante determinados incautos (voluntarios e involuntarios) de la política (nacional española), su verdadero objetivo, derivado de su razón de ser y existir, y que finalmente no ha tenido más remedio que exhibir y declarar: romper la unidad de España, separar a Cataluña de España.

No, desde luego, para hacer a los catalanes más libres (aspiración radicalmente incompatible con los modos y maneras de un régimen de pensamiento único como es el vigente del nacionalismo en Cataluña, como por desgracia lleva años advirtiéndose), sino para que una élite política local y regional logre acumular todo el poder, y convertirlo así en incontestable; para que, por ejemplo, muchos de los que precisamente se envuelven en la 'senyera' y proclaman con su característico victimismo fariseo aquello de 'Espanya ens roba', puedan cometer desfalcos y apropiarse de lo ajeno (y de lo público) con total impunidad. Porque, por ejemplo, qué cuentas tendrían que rendir y ante quién la familia Pujol y sus testaferros en una Cataluña plenamente 'nacional' y, por tanto, desgajada de España (y su Estado de Derecho).

Y es que al caso del nacionalismo catalán sí es absolutamente aplicable la conocida sentencia de Samuel Johnson: 'El patriotismo es el último refugio de los canallas'. Y tanto.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Enhorabuena de nuevo, don Pedro, por atreverse a escribir verdades como puños, y con ese estilo tan pulcro.

Pedro Moya dijo...

Muchas gracias, señora anónima. Me alegra que le haya gustado. ;)