miércoles, 18 de junio de 2014

PESE A SEMEJANTES CALAMIDADES

Desde aquí precisamente hemos insistido hasta la saciedad en que la primordial causa de la larga crisis económica que parece está dando sus últimos coletazos en España (y esperemos que en Europa) no debemos encontrarla en razones de gestión política y económica puramente domésticas, sino en la artificial política monetaria expansiva promovida por los Bancos Centrales, entre ellos el BCE. Concretamente, todo empezó cuando el injustamente venerado ex-presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos, Alan Greenspan, siguiendo las recomendaciones de ese gurú de la progresía 'planetaria' llamado Paul Krugman, colocó en 2001 los tipos de interés a la altura del betún, medida que terminaría siendo imitada por los demás Bancos Centrales. El objetivo de tales insignes arquitectos de la economía mundial se cumplió, ciertamente: crear una burbuja inmobiliaria que sustituyera al estallido de la conocida como 'burbuja.com'; aunque con el subsiguiente colapso del sistema financiero y las nefastas consecuencias para la economía en general que todos conocemos, que sin embargo fue incapaz de prever toda la inmensa sabiduría de esos planificadores 'cuasi-divinos' que jugaron a enmendar al mercado.

Lo cual no obsta para reconocer la importante cuota de responsabilidad que cabe atribuir a quienes regían los destinos de España, sobre todo cuando comenzó a gestarse una crisis que negaban de manera contumaz; eso sí, sin que sea necesario ni apropiado que venga aquí Durao Barroso a recordárnoslo. Pero, polémicas aparte, lo peor de todo es que el inefable Mafo, que además de no cumplir debidamente como gobernador del Banco de España con su cometido de supervisar el sistema financiero, forzó unas fusiones bancarias absolutamente improcedentes y guiadas por el puro interés político, se haya ido de rositas. Mucho Blesa y mucho Rato, pero al principal responsable del desaguisado, ni un pelo se le ha tocado. Pero, claro, cómo iba a desmentir al entonces presidente del Gobierno, 'Peter Pan' Zapatero, que presumía allí donde iba de que España contaba con 'el mejor sistema financiero del mundo' y todo...

En fin: no hay más que echar una mirada atrás para constatar una vez más la fortaleza de nuestra sociedad civil, de nuestra nación, que ha sido capaz de soportar el paso por el poder de semejantes calamidades y empezar a salir del desastre económico que tanto han contribuido a generar.