jueves, 12 de junio de 2014

LA ULTRAIZQUIERDA TELEGÉNICA: PREOCUPANTE, SÍ

Sí, es muy preocupante. Resulta preocupante que un personaje que obtiene financiación tanto del Estado islámico de Irán, que adopta como edificante costumbre colgar a homosexuales en las plazas públicas, como del régimen tiránico de Venezuela, que no es que sea ya liberticida y corrupto de por sí, sino que reprime a la oposición a tiros, haya obtenido un incremento electoral tan significativo. Es preocupante que haya logrado tantísimas adhesiones en las urnas un tipo que tiene como punto de referencia, además de al mismo régimen chavista, a la dictadura abyecta y criminal de los Castro. 

Es asimismo tremendamente preocupante que haya crecido electoralmente un partido antisistema que propugna la tabla rasa para acabar con una Constitución que nos dimos gracias a la reconciliación y concordia entre españoles, que promueve los asedios a la sede de la soberanía nacional, los acosos y ataques a la intimidad de representantes elegidos democráticamente, el tomar las calles por las bravas para conseguir ahí lo que no se obtiene en las urnas, que se erige en abogado defensor de etarras y proetarras, a cuyas 'movilizaciones' no tiene empacho en sumarse... porque, en suma, al ser de extrema izquierda, es de naturaleza antiliberal y antidemocrática. Desde luego, el espectáculo grotesco que dieron en el Congreso las diferentes corrientes de la 'alternativa' republicana de izquierdas durante el debate de la ley de abdicación puede quedarse hasta corto si los acólitos de Pablo 'Tele' Iglesias consiguen representación en las próximas elecciones generales. Sería para ponerse a temblar.

Porque los mismos que alertan del peligro que supone para la democracia, por ejemplo, la victoria electoral de la ultraderecha en Francia, o bien restan importancia a la irrupción en el panorama político español de esta especie de ultraizquierda telegénica, o bien incluso lo presentan como un fenómeno saludable. Pero la cruda realidad es que los extremismos se tocan. Ciertamente, basta comparar un discurso de Le Pen con el de un Pablo 'Tele' Iglesias para advertir que en el fondo las diferencias son de matiz y debido básicamente al carácter nacionalista de la extrema derecha francesa. Tanto uno como otro, además de utilizar los típicos tópicos populistas tan en boga ahora, propugnan el intervencionismo a ultranza en la economía: es decir, un todavía mayor control por parte de esos mismos burócratas y políticos que dicen detestar. Y es que el demonio es el mismo en los dos casos: el 'neoliberalismo', que es como ambos llaman al liberalismo de siempre, al que promueve el libre mercado, la libertad individual y la propiedad privada. Porque, en suma, el verdadero enemigo de las dos corrientes 'ultras' también es común: la libertad.

El tiempo dirá si se trata de un hecho, más bien engendro, plenamente coyuntural y circunscrito a unas elecciones proclives al voto visceral. Pero ello no debería ser óbice para resaltar el carácter preocupante del surgimiento de una extrema izquierda antisistema que, en estos tiempos de crisis, basa sus éxitos en hacer uso y abuso de la demagogia, esto es, de la fácil adulación al electorado, desde las plataformas mediáticas que entusiásticamente se les presta. Porque no es con partidos y personajes de naturaleza intolerante y totalitaria como se logra luchar contra la corrupción y salir de la crisis: bien al contrario, y no hay más que echar una mirada a sus ejemplos prácticos. Algunos de ellos ya se han encargado de ensalzar en sus medios oficiales a sus 'pupilos' en España, por cierto.
  

3 comentarios:

Cliente X dijo...

Se cuidan de centrarse no tanto en sus propuestas como en sus criticas. Es lo q les da ese empuje. Y la verdad es q en ese aspecto no les falta razon, pq todos estamos hasta el gorro de esta casta parasitaria y corrupta.

Existe una serie de votantes q desearian una regeneracion democratica pero q provienen de la izda y por prejuicios ideologicos jamas votaran a upyd, ciutadans o vox. Ese nicho de electores es el caladero de podemos.

Anónimo dijo...

MAGNÍFICO artículo, Pedro. Con verdades como puños. Quien no quiera ver la realidad, es su problema. Ya está bien de tanta demagogia, independientemente de que muchos ciudadanos estén hartos no tanto del bipartidismo, sino de ciertas actitudes y acciones de los dos partidos mayoritarios. Yo no quiero que identifiquen a España como un pupilo del régimen chavista, que es una dictadura "camuflada", con efectos absolutamente devastadores para su país. A ver si los dos grandes partidos y el resto de partidos minoritarios no nacionalistas se ponen las pilas. "Podemos" y debemos conseguir que Podemos no saque ni un diputado en las próximas elecciones. Por el bien de España.

Pedro Moya dijo...

Muchas gracias por su tan atinado comentario, señora 'Anónima'... ;) Desde luego, no puedo estar más de acuerdo con usted. Y, en efecto, así ha de ser, sobre todo, por el bien de España y nuestra democracia.