lunes, 25 de noviembre de 2013

JFK: CINCO DÉCADAS SIN RESPUESTAS

'El tiempo es ese juez insobornable que da y quita razones'. Esta conocida sentencia encierra mucha sabiduría, pero no siempre obtiene su correspondiente aplicación a la realidad. Un caso paradigmático es el del asesinato nada menos que hace 50 años de todo un mito, el que fuera presidente de los Estados Unidos desde 1960 hasta su muerte tres años después, John Fitzgerald Kennedy. Cinco décadas de investigaciones, artículos, reportajes sobre el particular y nos hacemos las mismas preguntas: ¿quién ha sido? ¿La mafia (norteamericana)? ¿El comunismo, vía Castro, vía KGB, o ambas de consuno? ¿La CIA, incluso formando parte de una magna conspiración a tres bandas con el 'complejo militar-industrial' (que denunciara su antecesor, un ya senil Eisenhower, al final de su mandato) y la mafia, esta vez cubana (que es como suele definir el régimen castrista y sus propagandistas a su oposición); contando para más inri con la aquiescencia de quien le sustituiría en la presidencia, Lyndon B. Johnson? Desde luego, y sin necesidad de caer en teorías conspirativas, lo que sí parece difícilmente concebible, y por tanto descartable, es que el supuesto ejecutor del crimen, Lee Harvey Oswald, actuara única y exclusivamente por su cuenta, fuesen cuales fuesen sus verdaderas motivaciones. 

Personalmente creo que las dos primeras posibilidades planteadas son las más factibles: bien la mafia, dadas las peligrosas relaciones de su familia con Sam Giancana (que provocó auténticos 'pucherazos' en distritos que favorecieron a Kennedy, en unas elecciones presidenciales muy igualadas), quien es muy posible que se sintiera traicionado sobre todo tras la batalla sin cuartel contra el hampa declarada desde la Fiscalía General por su hermano Bobby (que también acabaría asesinado años después en extrañas circunstancias); bien el comunismo, sea Fidel Castro tras el apoyo de JFK a la fracasada invasión de Bahía de Cochinos y su actitud en general beligerante con el castrismo, sea la misma URSS, que en plena guerra fría pudiera sentirse especialmente inquieta ante el irresistible auge de un presidente estadounidense joven, carismático y que por donde iba (como ante el Muro de Berlín entonces recientemente erigido) dejaba clara su posición radicalmente anticomunista (aspecto que, por cierto, no se suele resaltar en él).

La tercera opción, que es la que por ejemplo expone Oliver Stone en su película 'JFK', me parece mucho más inverosímil por lo complicado que resultaría unir a instancias distintas con tan diferentes objetivos: ¿la CIA por su supuesta pérdida de control, influencia y autonomía bajo Kennedy?; ¿el complejo 'militar-industrial' por el temor fundado de que el presidente retirara las tropas de Vietnam, es decir, de acabar de un plumazo con una guerra que él mismo había iniciado poco antes?; ¿la 'mafia cubana' por la escasa implicación de JFK en Bahía de Cochinos, pese a que había dado su visto bueno a la operación?; ¿y quién tuvo el enorme mérito de poner a todos de acuerdo para organizar el atentado, quizá el mismo Johnson? Muy propio de la concepción conspiranoica de la historia, pero escasamente creíble; por mucho que la interpreten en esta escena clave dos excelentes actores como Kevin Costner (en su papel del fiscal Garrison) y Donald Sutherland (como el 'señor X', en realidad Fletcher Prouty, jefe de Servicios Especiales y enlace entre la CIA y el Pentágono).
 
JFK. Caso Abierto: Mister X por Chockys