lunes, 28 de octubre de 2013

¿Y CUÁL ES LA 'ALTERNATIVA' A LA LOMCE?

El mismo Ministro Wert no ha tenido empacho en reconocer que su controvertida obra legislativa, la reforma educativa que responde al nombre de LOMCE, tiene sus carencias y podría haber sido más ambiciosa si cabe. Pero era necesaria una profunda revisión del sistema de enseñanza que, fundamentalmente, reforzara disciplinas tan básicas como Lengua y Matemáticas, premiara el esfuerzo y la competitividad impidiendo que se pasara de curso prácticamente por Decreto, eliminara el adoctrinamiento y diera al profesor condición de autoridad. Lo que en ningún caso había que hacer es dejar las cosas como están, puesto que las anteriores leyes educativas (todas socialistas y meros remiendos de la nefasta LOGSE) han situado a nuestra enseñanza pública a la altura del betún, tal y como por desgracia llevan señalando prestigiosos informes en la materia como el de PISA. Y resulta ciertamente significativo que la llamada 'comunidad educativa' solo se haya movilizado cuando precisamente se ha planteado la reforma de un sistema educativo que a la vista está que no funciona; porque parece ser que ninguno de los muchos informes a los que he hecho referencia hayan preocupado en absoluto.

Es cierto que sería conveniente que este tipo de leyes fueran consensuadas para que no se sometieran al albur de los cambios de Gobierno; pero para 'consensuar' ha de haber voluntad al menos de las dos principales partes en liza, pero el PSOE nunca ha renunciado a utilizar la enseñanza pública como arma arrojadiza contra una 'derecha' que siempre han querido pintar como 'elitista' y presta a privatizar. Por tanto, jamás ha querido pactar con el PP nada que tenga que ver con Educación; aunque, de todas formas, difícil resulta llegar a acuerdos con quienes defienden el inmovilismo total y absoluto en la materia: y es que, no en balde, precisamente la LOGSE tiene a Rubalcaba como uno de sus ideólogos. Porque, pese a que se repite hasta la saciedad que ha habido varias leyes educativas en la democracia, cabe insistir en que han sido todas socialistas y complementarias de la LOGSE; hasta la actual Ley Wert, la única que pudo sacar adelante el PP fue la reforma de Pilar del Castillo, que ni siquiera tuvo tiempo de entrar en vigor dado que Zapatero la derogó nada más alcanzar el poder.

Esta reforma debe servir en cualquier caso para promover y rescatar valores y actitudes de comportamiento que el socialismo educativo ha desterrado de las aulas, como la competitividad. No se trata de dividir entre 'listos' y 'tontos' como de manera grotesca pretende hacer ver la progresía educativa, sino de premiar a quien se esfuerce y saque buenas notas porque incluso es un acto de justicia: hubo un tiempo, cuando en España teníamos un sistema de enseñanza pública exigente y de cierta calidad, que teníamos muy claro que para aprobar había que dedicar horas de estudio y esfuerzo, y que superar con brillantez las materias de los distintos cursos era garantía de poder hacer una carrera y progresar personal y laboralmente en el futuro; y que no todo el mundo tenía por qué valer para estudiar, por lo que en esos casos había que buscar otras salidas profesionales sin que ello signifique menoscabo alguno. Si al alumno no le inculcamos la mentalidad y los hábitos del empeño y la superación personales, difícilmente podrá afrontar las contrariedades que como es normal irá encontrándose en la vida cuando abandone los libros.

Sea como fuere, ¿qué argumentos van a ser capaces de hilvanar quienes representan una 'alternativa' educativa que se plasmó en su momento, y como se puede apreciar abajo, en una foto a las puertas del Congreso de los Diputados, donde Rubalcaba, uno de los máximos responsables del desastre educativo todavía vigente, posó codo con codo, no solo con IU y nacionalistas y separatistas de todo pelaje, sino con el mismísimo portavoz de los proetarras de Bildu? Si este es el único 'consenso' que se es capaz de propiciar, cabe dar gracias por la mayoría absoluta decretada en las urnas y que rige en el Parlamento de la nación.