miércoles, 30 de octubre de 2013

OTRA SEMANA GLORIOSA DEL PSOE

En vísperas de la Festividad de Todos los Santos, el PSOE nos ha regalado con otra de sus semanas gloriosas: un dirigente socialista en Córdoba, el cual no ha sido precisamente objeto de un cese fulminante, ha querido poner su granito de arena en la reconciliación que hace más de 30 años propició la llegada de la democracia afirmando que 'la derecha solo sabe matar en las cunetas' (uy, si además habláramos de sacas, paseos, chekas y crímenes a mansalva cometidos desde la supuesta 'legalidad' republicana); Odón Elorza, actual diputado socialista y ex-alcalde de San Sebastián, siguiendo esa misma pretensión conciliadora aunque de manera menos bestia, no ha tenido mejor idea para aportar soluciones a los problemas acuciantes de España que pedir la exhumación de los restos de Franco del Valle de los Caídos y, a su vez, cambiar de sitio a José Antonio Primo de Rivera (supongo que entonces también habría que estudiar si los cuerpos sepultados de Pablo Iglesias, Dolores Ibárruri o Santiago Carrillo están bien donde están, o también habrá que sacarlos de donde moran en paz); en la mismísima sede de la soberanía nacional, el Grupo Parlamentario Socialista no ha sido capaz de mantener la unanimidad de sus diputados para apoyar una moción de UPyD (en este caso, 'chapó' para los magenta) que reafirma el principio constitucional de que el tan cacareado 'derecho a decidir' reside única y exclusivamente en el pueblo español; y en el Ayuntamiento de Tafalla, el Partido Socialista de Navarra se ha negado a adherirse a una declaración de UPN tanto de condena de los asesinatos perpretados por la etarra (y paisana del lugar) Inés del Río, como de apoyo a las víctimas del terrorismo, incluso acompañando para mayor escarnio a los proetarras de Bildu en su abandono del salón de plenos.

Sabido es que el PSOE saca a pasear los cadáveres de la Guerra Civil y del franquismo siempre que se ve en apuros. Pero que de sus propias filas (porque el PSC sigue siendo el representante del PSOE en Cataluña) surjan discrepancias cuando se les pone en la terrible tesitura de defender negro sobre blanco la soberanía nacional española, o que busquen viles subterfugios, y al más puro estilo batasuno, para no repulsar a una etarra asesina en serie y no respaldar explícitamente a sus víctimas, resulta, además de infame, impropio de un partido que pretende gobernar España; y que, como tal, debería garantizar su unidad y, al menos, hacer respetar la memoria de quienes dieron su vida por los valores y principios de nuestra Constitución; entre los cuales, por cierto, se encuentra un buen número de militantes socialistas. Desde luego, si en alguno de los grandes partidos sobre los que debería asentarse la estabilidad institucional es menester hacer limpieza, es sin duda en el que todavía responde al nombre de Partido Socialista Obrero Español.