jueves, 11 de julio de 2013

LO QUE PEOR HUELE... BÁRCENAS

Con todo el respeto y la admiración que merece Pedro J. como periodista de raza que es, la publicación por el diario 'El Mundo' de una nueva edición de los 'papeles de Bárcenas' ha sido en realidad, y por mucha repercusión mediática y política que haya obtenido, como el parto de los montes: del mismo solo ha salido el ratón de unos apuntes manuscritos, esta vez originales, sí, pero que por sí no descubren ni prueban absolutamente ninguna irregularidad. En cualquier caso, particularmente uno ha de creer más en la versión que puedan transmitir, no solo Rajoy, sino Aznar, Álvarez Cascos, Rato o Mayor Oreja (de los que resulta difícil pensar que se dejarían 'pringar', además de manera tan burda y por apenas 2.000 euros más al mes) que en los tejemanejes de un sinvergüenza y más que presunto ladrón detentador de 45 millones de euros en Suiza no declarados (no lo olvidemos), y que además, y con tal de intentar salvar su cara de mármol, no ha tenido empacho alguno en sostener un día una posición y justo la contraria después. Sea como fuere, la investigación judicial ha de seguir su curso, y el director de 'El Mundo' ha obrado como debía al presentar esas hojas ante la Audiencia Nacional, lo que le ha llevado a comparecer ante el juez instructor del caso.

Qué fácil sería acabar políticamente con cualquiera, o derribar cualquier Gobierno, si el mero hecho de aparecer en unas anotaciones manuscritas junto a unas cifras y presentarlas como pagos ilegales fuera motivo suficiente para dimitir. Aunque ya sabemos que algunos van a piñón fijo en su objetivo de intentar cargarse a Mariano, máxime ahora cuando los datos económicos empiezan a ser positivos y puede comenzar a advertirse los resultados de las controvertidas políticas de su Gobierno. Es cierto que escama que un personaje tan escasamente recomendable como Bárcenas haya estado durante tantos años llevando la contabilidad del PP (y durante el mandato de casi todos los presidentes), pero también se debe hacer constar que tuvo que abandonar sus cargos tanto de tesorero como de senador mucho antes de que fuera sometido a un proceso judicial; en este sentido, se depuraron responsabilidades políticas. Además, pese a todos los esfuerzos y manipulaciones, medias verdades y mentiras que se han publicado, de momento nadie ha podido demostrar de manera fehaciente ninguna irregularidad en unas cuentas, las del PP, que se han puesto a disposición de la Justicia y hecho públicas como por ningún otro partido en la democracia.

Mezclar anotaciones de datos verdaderos con otros falsos para dar apariencia de verosimilitud al documento no deja de ser una trampa grosera. Porque si bien es cierto que algunos de los aludidos han confirmado determinados pagos (contenidos en este caso en las famosas 'fotocopias de fotocopias' del diario de Prisa), otros en cambio han presentado querellas en los Tribunales. Aunque, de todas formas, nada prueba que ningún apunte sea el reflejo de la comisión de ningún delito. Por supuesto que se ha de suscribir que haya tolerancia cero con la corrupción, y bajo esa premisa se ha de actuar con toda la firmeza que sea menester desde el mismo partido; pero ello no debe llevarnos a basar unas exigencias de 'limpieza' en unos burdos apuntes que absolutamente nada demuestran y que, dada su autoría, carecen de la más mínima credibilidad.

Tampoco seamos ingenuos: quienes airean toda esta basura prefabricada no tienen el más mínimo interés por luchar contra la corrupción, sino única y exclusivamente por, insisto, tumbar al Gobierno de Mariano Rajoy sin pasar por las urnas. Porque no perdamos la perspectiva: lo que peor huele es todo lo que proceda del sujeto que todavía no ha aclarado de dónde han salido sus 45 millones de euros colocados en Suiza, y en el que, de manera harto lamentable pero significativa, las terminales mediáticas y políticas del socialismo y los antimarianistas en general han puesto todas sus expectativas y esperanzas.