jueves, 18 de julio de 2013

LA FUERZA DE LOS VOTOS FRENTE A LA 'ALTERNATIVA'


La gran solución a los males de España que aportan tantos de quienes quieren echar a Mariano Rajoy antes de que se advierta la recuperación económica (entre los que se encuentra por cierto Rosa Díez, tan ensalzada por ciertos medios 'liberales', aunque una vez más ha sido la primera en salir en auxilio de su verdadero partido) es un Gobierno presidido por Rubalcaba, vicepresidente todopoderoso con Zapatero además de ostentador de un historial político ciertamente siniestro, compuesto por un 'popurrí' indigerible de los más dispares partidos políticos (desde la derecha nacionalista de PNV y CiU, pasando por los comunistas de IU, hasta los independentistas de ERC y los proetarras de Bildu, con los que UPyD parece estar dispuesto a convivir 'por el bien de España') y apoyado en diez o doce tránsfugas del PP (posiblemente 'untados') que, como tales, cometan un flagrante fraude electoral. ¿Y qué obraría el milagro de perspectiva tan gloriosa y brillante para la regeneración democrática y el futuro inmediato de la nación? Los sucios tejemanejes procedentes del afán vengativo de un presidiario, debidamente amplificados por la izquierda política y un conglomerado mediático que se la tiene jurada al presidente del Gobierno. Esperanzadora y muy limpia alternativa, ciertamente. Menos mal que las urnas se manifestaron en su momento con meridiana claridad y, llegado el caso, se impondría la fuerza que confiere legitimidad en democracia: la de los votos.

Los votos, evidentemente, dan legitimidad para gobernar, pero no justifican abusos ni atropellos, entre otras razones porque en un auténtico régimen democrático ha de regir el imperio de la ley y el respeto a los derechos y libertades de todos los ciudadanos. Pero la misma democracia saldría perdiendo si un Gobierno legítimo fuera tumbado por la basura fabricada y esparcida por un chantajista y más que presunto chorizo, amén de sentar un precedente peligrosísimo. Obviamente, un sistema de opinión pública como es el democrático ha de caracterizarse por la transparencia: por ello, y en respuesta a las tristemente célebres 'fotocopias de fotocopias', Rajoy publicó sus declaraciones de la renta y el patrimonio y el PP, sus cuentas; iniciativas que por cierto no ha tenido a bien seguir ningún otro líder ni partido. Pero lo que no se le puede pedir al presidente del Gobierno es que salga a responder a cada porquería que se le ocurra generar al personaje, entre otras razones porque convertiríamos el panorama político español en un lodazal insoportable, que es ni más ni menos el objetivo del interfecto y de quienes se prestan a ser sus voceros.

1 comentario:

Jesús Sánchez dijo...

Me complace ver que ustedes los "liberales" dedican tanto esfuerzo a criticar sañudamente a UPyD: eso es síntoma de que este partido no está haciendo las cosas tan mal, y por eso los viejos partidos ya le han visto asomar las orejas al lobo. El chollo y la estafa bipartidista tienen los días cotados.