martes, 4 de junio de 2013

¿POR FIN EL CAMBIO DE TENDENCIA?

Casi 100.000 parados menos, lo que propicia que el número de desempleados registrados baje de la fatídica cifra de los cinco millones (detalle estadístico del que deberíamos congratularnos todos por muy intensas que sean determinadas antipatías políticas). Si bien es cierto que mayo suele ser un mes favorable para la creación de empleo, se trata del mayor descenso de toda la serie histórica; lo que resulta especialmente indicativo en un contexto de recesión económica: sin ir más lejos, el año pasado en este mismo mes el paro solo disminuyó en 30.000 personas. Y con todas las 'desestacionalizaciones' y matizaciones que quepa hacer sobre el tipo de empleo que se demanda en esta época previa al verano, hay unos guarismos que no engañan: 135.000 nuevas altas en la Seguridad Social, la primera vez que sube la afiliación en un mes de mayo desde que empezó la crisis.

Además, cuanto más se desciende a la letra pequeña y a los datos más concretos, más se plasma la condición extraordinaria de las últimas cifras publicadas por el Ministerio de Trabajo. Por ejemplo, con el fin de restarle importancia a este descenso histórico, se ha llegado a utilizar el argumento de que el paro desestacionalizado apenas ha bajado en 265 personas... Pues bien, resulta que es la primera vez que desciende desde el año 2006. Y si volvemos a la afiliación a la Seguridad Social, eliminado asimismo el efecto estacional, también ha disminuido en 5.600 personas, lo que indica claramente que se ha creado empleo con independencia de la cercanía del período estival. Asimismo, el paro acumulado hasta mayo ya es inferior al de 2012.

No es destacable el hecho en sí de que el paro haya descendido en un mes de mayo, sino el intensísimo ritmo al que se ha producido máxime cuando todavía sufrimos recesión económica. Por tanto, y por mucho que les moleste a ciertos agoreros instalados única y exclusivamente en el pesimismo y 'cenicismo' permanentes y la obsesiva e incesante estrategia de desgaste al PP de Rajoy, son datos objetivamente muy positivos; sin que ello nos deba llevar tampoco al extremo opuesto, al optimismo infundado, ya que, pese a su carácter histórico y significativo, todavía no se puede asegurar a ciencia cierta que marquen un cambio de tendencia: habrá que esperar a la evolución del empleo en los próximos meses para concluir que la flexibilizadora reforma laboral empieza a dar frutos palpables. Pero que nada menos que 100.000 personas hayan logrado encontrar trabajo en solo un mes es siempre una buena noticia y motivo de alegría, especialmente en las actuales circunstancias. Aunque haya quienes más bien se hayan irritado.