lunes, 20 de mayo de 2013

REFORMA EDUCATIVA: NECESARIA E INAPLAZABLE

Que para superar un curso haya que aprobar un mínimo de dos asignaturas (siempre que alguna de ellas no sea Lengua Española o Matemáticas, que contienen conocimientos básicos); que se elimine la selectividad para entrar en la Universidad y se implanten evaluaciones generales al terminar ESO y Bachillerato (como es común en el resto de Europa); que, por muy opcionales que sean (y así lo serán, por supuesto) asignaturas como Religión y Ética, deje de haber 'marías' que desmotiven al alumno; que el Estado (es decir, la administración general a través del Gobierno legítimo de la nación) asegure una mínima homogeneidad en los conocimientos definiendo el contenido y la evaluación de las asignaturas troncales; que se suprima por fin ese engendro doctrinario de lo políticamente correcto llamado Educación para la Ciudadanía (o formación del espíritu 'progre'); que se le dote de mayor peso a la opción de la Formación Profesional como salida a quienes tengan dificultades para completar la ESO; que, en fin, y por discutible que sea el método, se intente garantizar de una vez la libertad de elección de lengua vehicular, en suma, la enseñanza del español en cualquier rincón de España, son medidas mínimamente requeridas por cualquier diagnóstico más o menos objetivo y ponderado que se haya hecho de la lamentable situación de nuestro sistema educativo. Pues bien, el rechazo de la izquierda y el nacionalismo, colectivismos que recelan de los derechos individuales al fin y al cabo, ha sido total y absoluto, aunque no por ello menos previsible.

Se ha repetido hasta la saciedad como si de un mantra se tratara que la democracia ha soportado ya con esta última siete reformas educativas, que en principio pueden parecer demasiadas. Sin embargo, en esencia la única que ha estado en vigor desde los años 80 es la del socialismo 'logsiano' que desde entonces introdujo en el sistema educativo el igualitarismo desincentivador y la pobreza de contenidos; lo demás han sido ridículos parcheos procedentes de Gobiernos del PSOE que en realidad nada han cambiado. La única reforma como tal hasta la recientemente aprobada 'Ley Wert' fue la de Pilar del Castillo en 2003, ésta sí del PP, pero a Zapatero le faltó tiempo para derogarla nada más entrar en el Gobierno un año después y, por tanto, en realidad no llegó a aplicarse.

Aunque sería conveniente y deseable que reformas de tanto calado obtuviesen al menos el acuerdo del PP y del PSOE para que permaneciesen al abrigo de las alternancias en el Gobierno, resulta imposible lograr el tan cacareado 'consenso' con quienes no son partidarios de cambiar un ápice de un régimen de enseñanza cuyo fracaso es patente, pero que bien ha servido como instrumento de adoctrinamiento en unos casos, o como experimento de ingeniería social 'igualitarista' en otros. Además, ni socialistas ni nacionalistas han estado nunca dispuestos a renunciar a la que siempre ha sido una de sus principales estrategias políticas: utilizar la educación pública como arma arrojadiza contra el PP. Unos, para intentar diferenciarse de una derecha que reputan de elitista y presta a privatizar la enseñanza (y de paso manejada por los viles intereses de la Iglesia); otros, para incidir en su consabido discurso victimista ante esta nueva 'agresión' a la sagrada lengua 'propia'. Y es que hay quienes se empecinan en no cambiar absolutamente nada, empezando por ellos mismos; aun así, luego se permiten acusar a los demás de 'reaccionarios'.

Pese a que el PSOE, junto al popurrí de partidos que aspiran a desplazar al PP del poder, amenacen con derogar esta reforma en cuanto se hagan con el Gobierno (algo que harían sin ninguna duda), merece muy mucho la pena el intento de contribuir a reparar el tremendo desperfecto provocado y del que han salido damnificadas las últimas generaciones de jóvenes españoles. Entre un consenso imposible, o en el mejor de los casos típicamente 'lampedusiano', y la urgente necesidad de reformar un sistema educativo que ha situado a nuestra enseñanza pública a la altura del betún, se debe optar claramente por lo segundo. Lo contrario sería hacer dejación de la responsabilidad que se ha de asumir como gobernantes.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Pedro, ¿te has leído la LOMCE?, ¿a ti te parece que motivará más a los alumnos a aprender que la LOGSE?, ¿crees que segregar a los alumnos en listos-aplicados: bachiller, tontos-gandules: FP, es la mejor de las ideas para reducir el fracaso escolar y el paro?. ¿Sabes en lo único en que le doy la razón al señor Wert?, pues en que la calidad educativa mejorará en España, porque, ¿quién hará las reválidas que consten para el informe PISA?, evidentemente los que lleguen al final, y costará llegar, así que antes se asegurará de que los que nos puedan dejar en mal lugar o bajar puestos directamente no hagan el examen.

La LOGSE y ese método constructivista que tú tanto criticas te recuerdo que dio una salida a los alumnos entre 14 y 16 años, que antes estaban como "en el limbo". Introdujo cosas como la MÚSICA en la escuela (sorpréndeme, la música para tí es una "maría" de esas que Wert no quiere porque distraen de las materias importantes), el profesor de Educación Especial, el Inglés desde el comienzo de la etapa, el de Educación Física, y para que lo sepas, los países nórdicos, a la cabeza en el informe PISA, se basan precisamente en el constructivismo, y no parece que les vaya tan mal. Claro, es que ellos dedican a Educación el presupuesto que ésta se merece, y a la formación de sus profesores.

Soy docente, y te aseguro que me he leído muy bien la LOMCE, una ley que me parece absolutamente innecesaria, y que sólo porque su predecesora es una ley del PSOE, había que cambiarla sí o sí. Por narices. Así es la política: todo por el pueblo, pero sin el pueblo.

No te lo dice una persona de izquierdas sino de derechas, católica practicante, y aún así me parece un disparate entre otras cosas que la Religión pase a tener más horas lectivas, que cuente como nota media, para repetir curso, ¡y para las becas!, y que por contra asignaturas como la Plástica, Música, Cultura Clásica, FILOSOFÍA, o Tecnología queden relegadas a la nada.

La LOMCE es justo lo contrario de lo que el PP presume que es, y si poner al Director a dedo y darle carta blanca para que haga lo que quiera no es algo dictatorial (por si no lo sabes ahora el Consejo Escolar no es un órgano decisivo sino consultivo), que venga Dios y lo vea.

Si crees que legalizar los centros que segregan por sexos, legalizar las cuotas de los colegios concertados (que reciben eso sí subvenciones públicas), permitir seleccionar a los profesores y a los alumnos según su eficiencia, y si no, como la propia LOMCE dice tal cual "habrá medidas correctoras", trasladando a profesores y alumnos que no cumplan los mínimos en pro de los centros que cumplan la excelencia, a centros marginados, aumentar las ratios en un 10%, y así un largo etcétera, que es DEMOCRÁTICO, y digno de un partido que a sí mismo se define como "liberal", en fin, me río yo de los peces de colores.

Anónimo dijo...

Hace poco leía de tu puño y letra hablar de "mediocres", profesores mediocres y alumnos mediocres; la LOGSE, según tú. Bien, ojalá nunca tengas cerca un niño o un hijo con necesidades educativas especiales, un niño con déficit de atención o con hiperactividad, un Asperger, etc, y que no tengas recursos para poder ayudarlo. O que en el propio centro no tengan esos recursos.

Bueno, claro, no creo que tú seas pro-pública.

El tiempo ni siquiera podrá dar o no la razón a la LOMCE. En unos años quedará derogada y vendrá la TREMCE, o la CATORCEM, porque España es así, ningún partido político podrá reconocer nunca lo bueno que pudo hacer el anterior, como ningún político o miembro de partido es capaz de ver nada bueno en lo que hace el contrario, o, usando un refrán castizo, ver la viga en su ojo y no la paja en el ajeno.

Así eres tú también, Pedro, de ese grupo, y me pregunto qué valor tiene la opinión de alguien que usa términos como "sectarios", "demagogos", y similares para referirse siempre a los demás y luego, eso sí, respirar profundo y ponerse una medalla: "menos mal que yo no soy de esos", cuando haga lo que haga el PP tú siempre los vas a defender y haga lo que haga el PSOE, le vas a encontrar pegas y la demagogia te sale por todas partes. Ah, no, demagogia no, que tú no eres de esos, tú eres muy imparcial y muy liberal.

Volviendo al tema de la LOMCE, no te extrañe el rechazo de la izquierda, los de derechas también la rechazamos, no te mofes de las huelgas como hiciste hace poco por defender algo en lo que se cree, y por defender lo que algunas personas pensamos que es de justicia. ¿Ser liberal sólo significa defender al PP?. Vale, entonces, yo no soy liberal, pero de "mediocre" tengo poco, y tengo ojos y oídos, y ESPÍRITU CRÍTICO, para la izquierda y para la derecha, y no me tengo por marioneta de nadie.

En conclusión antes de que borres este post antes si quiera de ser publicado: que sí, que Wert es muy listo, que con tanta reválida y tantos obstáculos el que llegue va a llegar muy bien formado y el informe PISA subirá como la espuma. Mientras, muchos caerán por el camino, los "mediocres", claro está. ¿Luchar por ellos?, para qué, si está la FP. En fin, da igual todo, no hay presupuesto para sacar ninguna ley educativa adelante, la LOMCE será una chapuza, y un fracaso, te apuesto lo que quieras. Buenas noches.

Pedro Moya dijo...

Bien, señora anónima: pese a que se ha presentado como víctima propiciatoria de la intolerancia de un falso liberal al ponerse la venda antes de recibir la herida, puede usted comprobar que su respuesta ha sido puntualmente publicada; como todos aquellos comentarios que, sea cual sea la tendencia u opinión que muestren, guarden unos mínimos de educación, decoro y respeto. De todas formas, me va a permitir que manifieste mis dudas, posiblemente poco fundadas, de que sea usted como asegura 'católica' y además 'de derechas', dados sus terminantes rechazos a que ¡se oferte la asignatura de Religión! y además puntúe en el primer caso, y a que habitualmente me dedique yo a criticar al PSOE en el segundo. Me da la impresión de que algunos creen que ocultando su verdadera condición ideológica, e incluso haciéndose pasar por lo que no es, convierten en más solventes e imparciales sus apreciaciones, cuando un comentario sostenido en argumentos sólidos y creíbles no ha de perder en absoluto valor porque proceda de alguien de una determinada y definida ideología. Pero allá cada cual con sus complejos, o con sus burdas trampas dialéticas.

Es de sobra conocido que la solución que aportan los defensores del socialismo logsiano ante el evidente y rotundo fracaso (las cifras de abandono escolar, paro juvenil, medición de conocimientos, etc., cantan) del sistema de enseñanza que en su momento implantaron consiste en mantenerlo prácticamente incólume. Lo que da a entender que se debe más a una posición de 'mantenella y no enmendalla' que de una verdadera preocupación por el estado de la educación pública y las posibilidades que ofrezca a las próximas generaciones de españoles. En suma, y sin entrar en muchos detalles, los sistemas educativos deben incentivar el estudio y promover el esfuerzo y la superación personales, además de transmitir amplios conocimientos. El problema de la LOGSE y demás parcheos posteriores es que quitaron importancia a la transmisión de contenidos e implantaron un igualitarismo a ultranza que propicia (e incluso premia) la mediocridad y desmotiva al alumnado (y de paso al profesorado, al que además se le despoja de autoridad). Y ahí están los resultados, que muestran un fracaso sin parangón alguno en los países más desarrollados de Europa.

Por tanto, sí resultaba absolutamente necesaria una reforma legal que se centre en la función verdaderamente originaria del sistema de enseñanza pública: la instrucción, la transmisión de conocimientos bajo las premisas del esfuerzo y la responsabilidad. Aunque quizá usted, pese a su condición de católica y de derechas que asegura que ostenta, no comparta esa idea primordial. Qué le vamos a hacer, pero de alguna forma había que reaccionar ante las catastróficas consecuencias de décadas de enseñanza logsiana.