lunes, 29 de abril de 2013

LOS MUERTOS QUE VOS MATÁIS

Y fue un jueves cuando se confirmaron los peores temores: pese a que sigue moderándose el ritmo de destrucción de empleo (sensiblemente con respecto al trimestre del año anterior), finalmente se ha superado la dramática cifra de seis millones de parados, según la EPA. Por desgracia, ciertas mejoras que empiezan a advertirse en el ámbito de la macroeconomía (exportaciones, bajada de la prima de riesgo y éxitos del Tesoro español en los mercados) no influyen todavía en las economías domésticas; de tal forma que la flexibilizadora reforma laboral está de momento sirviendo solo para contener el desastre.

Las más contundentes 'matizaciones' a guarismos tan pavorosos llegaron curiosamente de la mano de Ram Bhavnani, uno de los principales inversores en España: 'si hubiera tanto paro, nos mataríamos los unos a los otros'; de manera tan gráfica quiso expresar el empresario indio que números tan escandalosos no reflejan la realidad de la sociedad española. Y algo de razón le asiste, sobre todo si tenemos en cuenta que donde se disparan los datos de paro y nos sitúan muy por encima de la media europea es en el Sur y el Levante, es decir, donde más peso ha adquirido siempre la economía sumergida. Sin minusvalorar, por supuesto, el papel de apoyo y alivio que continúan desempeñando las familias y, por qué no reconocerlo, el efecto desincentivador de búsqueda de empleo que provoca el mismo sistema de subsidios. Todo lo cual no debería desviarnos del primordial objetivo de encontrar soluciones al que, por inflados que puedan estar sus cifras oficiales, sigue siendo el gran y sempiterno problema de la economía española.

Por su parte, el Gobierno tuvo la oportunidad de responder a semejante zozobra al día siguiente, tras el Consejo de Ministros, presentando un nuevo plan de reformas que en líneas generales incide en medidas ya tomadas o anunciadas. Lo mejor: la reforma de la Administración Pública que supondrá un ahorro de 8.000 millones de euros hasta 2015, la ley de apoyo al emprendedor que incluye exenciones fiscales a las pymes y las liberalizaciones en materia de colegios y servicios profesionales y garantía de unidad de mercado. Lo peor: la subida de impuestos especiales y el anuncio del mantenimiento de los actuales tipos del IRPF hasta 2015. Además, el Ministro De Guindos se encargó de transmitir unas previsiones económicas que empeoraban sensiblemente las dadas a conocer antes de que empezara el año, quizá más en clave externa que interna; es decir, para intentar contribuir a que Bruselas (o más bien Berlín) y el Banco Central Europeo muevan por fin ficha. Sin embargo, ni estas negras perspectivas ni el preocupante crecimiento del paro (que parece ser que los mercados daban por descontado) impidieron que al lunes siguiente la bolsa subiera y la prima de riesgo siguiera bajando de los 300 puntos básicos. Pese a todo, nuestra economía continúa transmitiendo una imagen de mayor confianza y solvencia, que, no lo olvidemos, le ha llevado a evitar la suspensión de pagos y el rescate, que tampoco es moco de pavo.

Por otra parte, hay quien ha aprovechado este último revés económico para presentarlo como poco menos que fatal e irresoluble y, de paso, dar rienda suelta a determinadas obsesiones. Porque no dejan de resultar divertidos los en los últimos días frecuentes ejercicios de política-ficción de ciertos 'líderes de opinión', cuya fatuidad les lleva a atribuirse a sí mismos tal capacidad de influencia en todo un grupo parlamentario de 185 diputados que llegan a soñar con la inminencia de una especie de rebelión interna; y que incluso se permiten concederle un escaso plazo de vida política a quien preside, además del Gobierno de la nación, el partido que gobierna la inmensa mayoría de las Comunidades Autónomas y los Ayuntamientos. Se trata, en cualquier caso, de la nueva y brillante solución milagrosa que aportan algunos como paso previo y necesario a la salida de la crisis.

Pues bien, aunque de ilusión también se vive, solo cabe aducir que, en primer lugar, ni tan siquiera hemos alcanzado la mitad de la legislatura, por lo que todavía queda muchísima contienda por disputar y en ningún caso se puede dar nada por sentado; y, en segundo lugar, si alguna virtud resulta indiscutible en el denostado Mariano es precisamente su inusitada capacidad de aguante y supervivencia política, que tanta irritación despierta en algunos. Porque quizá sea apropiado responder a las prisas e impaciencia del furibundo antimarianismo mediático con la conocida frase literaria de Juan Ruiz de Alarcón, falsamente atribuida a Zorrilla y su 'Don Juan Tenorio': 'Los muertos que vos matáis gozan de buena salud'. Al tiempo.