miércoles, 9 de enero de 2013

LAS MENTIRAS DEL 'MADRID NOS ROBA'

Ya es una realidad. Cataluña dispone de un espléndido AVE (Alta Velocidad Española) que conecta Barcelona con Figueras y Gerona, una infraestructura costeada por el Gobierno de la nación y, por tanto, pagada con los impuestos de todos los españoles. Ventajas de formar parte de España, como aquel Fondo de Liquidez Autonómico al que ha vuelto a acogerse la Generalitat catalana para poder hacer frente a sus incontables deudas y pagos. Pero, bajo la tan conocida como mentirosa consigna de 'Madrid nos roba', el secesionismo catalán continúa en sus trece, porque solo con la independencia de Cataluña se alcanzará la felicidad absoluta; sobre todo la de aquellos que pretenden acumular todavía más poder, hasta convertirlo en incontestable.

Desde que uno tiene uso de razón (y con sus muchos años cumplidos ya), Cataluña siempre ha pasado por ser la región española mejor comunicada y dotada de infraestructuras, pese a su supuesto maltrato por la dictadura franquista; durante toda la democracia, y no en pocas ocasiones como contrapartida al apoyo de los nacionalistas catalanes a sucesivos Gobiernos, no han faltado precisamente inversiones en ese terreno, hasta el punto de haberse convertido tras la última obra ferroviaria en la única Comunidad Autónoma que puede presumir de tener a todas sus provincias conectadas por el AVE. Pues bien, aun así, Mas volvía a insistir en el consabido y reiterativo discurso victimista propio del nacionalismo, basado como no podía ser de otra manera en mentiras y medias verdades. Una prueba más de que el nacionalismo catalán jamás se contenta, pues su razón de ser es la reivindicación permanente.

Porque es cierto que Cataluña, sin ser la que más como afirmaba el President de la Generalitat, aporta mucho al erario; pero resulta lógico teniendo en cuenta que, hasta hace muy poco, era la región más rica de España (ahora superada por la Comunidad de Madrid). Aunque también hay que hacer constar que no tributan los territorios como quiere hacernos ver el colectivismo nacionalista, sino los individuos, las familias y las empresas. En cualquier caso, la compensación que recibe la Comunidad Autónoma catalana por ese considerable esfuerzo fiscal no está nada mal: es, con mucho, el lugar donde más invierten los Gobiernos de la nación en materia ferroviaria. Y lo seguirá siendo durante el año en curso.

Ni ese AVE está de más, ni la sociedad catalana, dinámica y emprendedora como pocas, ha dejado nunca de merecerlo; pero es de justicia resaltar que se trata de una nueva infraestructura financiada con los impuestos que pagamos todos los españoles, y solo en virtud de la pertenencia de Cataluña a España. Es la pura verdad, por mucho que el separatismo catalán, con ese aire de perdonavidas que últimamente se gasta, trate de ocultarla.

2 comentarios:

Josep Maria dijo...

Si los catalanes somos tan malos, porque puñetas poneis problemas a que seamos indepenientes? Y os dejamos toda enterita vuestra Erpaña.

Pedro Moya dijo...

Amigo, en ningún momento he afirmado que los catalanes seáis 'malos', así, en general; es más, en este mismo artículo resalto el carácter dinámico y emprendedor de la sociedad catalana. Obviamente, quienes son objeto de mi crítica son los nacionalistas catalanes, que, evidentemente, no son identificables con toda la sociedad catalana, bastante más diversa y plural de lo que nos quiere hacer ver precisamente el nacionalismo. Muy burda su trampa dialéctica, don Josep María.