miércoles, 14 de noviembre de 2012

14-N: UN FIASCO DE AÚPA

Hoy, 14 de noviembre. Esta mañana he hecho mi recorrido de todos los días, desde mi casa en Ronda Sur, en el barrio de Santiago el Mayor, hasta mi lugar de trabajo, a la entrada del casco urbano de Murcia. Unos 25 minutos a pie. En el trayecto hay un número considerable de establecimientos (el barrio de El Carmen, lugar de paso, es típica y tradicionalmente comercial), y, para relativa sorpresa mía, no encontré absolutamente nada distinto: todos los comercios, kioscos, cafeterías, peluquerías, gasolineras, oficinas bancarias, supermercados, etc., estaban abiertos, como cualquier otro día (honestamente, sí cerró el kiosco de la plaza González Conde, pero nada más). Si hubiera aterrizado allí en ese momento algún extranjero desinformado y se le hubiera dicho que en España había convocada una huelga general, desde luego que no hubiese dado crédito. De todas formas, suponía que a mediodía los piquetes coactivos recorrerían determinadas calles (incluido el ritual de pararse a las puertas de El Corte Inglés) para forzar a los comercios a que cierren sus persianas conforme pasen (para que luego vuelvan a abrirlas una vez se esfumen); y que los sindicatos verticales no tendrían una vez más empacho alguno en presentar estas actitudes coercitivas como un 'éxito'. Así, cualquiera, aunque cada vez les resulta más difícil tomar el pelo a la opinión pública.

Y, en efecto, así fue, y he aquí una tan significativa como deleznable muestra, esta vez en Madrid. De esta edificante manera logran los sindicatos verticales del socialismo sus 'éxitos'. Sus piquetes, todavía eufemísticamente llamados 'informativos', hace tiempo que se convirtieron en la banda de la porra, al más puro estilo mafioso; pero ahora además son la coartada para que émulos de la 'kale borroka' den rienda suelta a sus impulsos delictivos, cuando no directamente criminales. Vaya con los adalides de la solidaridad y la sensibilidad social. Aun así, bravo por la serenidad y el coraje de la comerciante, a la que me permito modestamente expresar desde aquí toda mi admiración. Seguramente sin quererlo, se ha convertido en todo un símbolo de quienes este día han defendido con valentía y dignidad sus derechos individuales frente a los atropellos del matonismo sindicalero.
 

Porque, por desgracia, no fue precisamente tan solo una desagradable anécdota. Pero vayamos a los datos concretos para intentar averiguar si el triunfo sindical se ha producido de verdad. Contar con cierta precisión el número de trabajadores que en general secundan una huelga es tarea imposible. De ahí que unos y otros se permitan dar cifras radicalmente distintas (aunque, desde luego, ese 80% de seguimiento que 'estiman' los sindicatos no hay quien se lo crea). El único procedimiento fiable consiste en medir la evolución real del consumo eléctrico respecto a la previsión oficial de demanda. Pues bien, los porcentajes hechos públicos por la Red Eléctrica Española no han podido ser más demoledores: un descenso de tan solo un 12,1%, frente al 21,2% de la última huelga general, que ya de por sí constituyó un fracaso. Aunque en puridad, y estableciendo una comparación, solo ha de considerarse un éxito la huelga general que tuvo lugar en 1988 contra el Gobierno de Felipe González (con una bajada del 34%), la convocada hoy ha provocado el menor descenso de consumo eléctrico de todas las demás.

Por tanto, el fiasco cosechado por el dúo (nada dinámico) Méndez-Toxo ha sido de aúpa, por mucho que pretendan hacernos comulgar con ruedas de molino. Y su credibilidad, definitivamente a la altura del betún. O estos sindicatos se adaptan de una vez a los tiempos que corren, o se sitúan en el trance de desaparecer algún día del mapa. Y más pronto que tarde.

3 comentarios:

Cliente X dijo...

Ver para creer, cualquier trabajador inmediatamente se habría puesto del lado de la señora y no del de los borregos que la ladraban. Mira que desearla que se quedase en el paro... ¡desalmados! Pero es que además ha sido como cuentas, aquí en Madrid total normalidad, los sitios cerraban al paso de la marabunta pero luego volvían a abrir. Es que si fuese sindicalisto me moriría de vergüenza, es un paripé que no sirve de nada. Y hablas con la gente y el 90% está en contra de los sindicatos y la huelga. De verdad no sé en qué mundo vive esta gente.

También hay que hacer notar la extrema juventud de muchos de quienes gritaban a la señora. ¿Sabrán esos lo que es trabajar? Lo dudo mucho.

Un saludo y gracias por difundir el video. Siempre que pueda me tomaré algo en el bar donde trabaja esa señora, que suelo estar bastante por el centro.

Pedro Moya dijo...

Gracias a ti por tu comentario. Yo también haré lo posible por tomar algo en ese bar de tapas la próxima ocasión en la que esté en Madrid; y si tengo oportunidad, saludaré y transmitiré mi admiración a tan valiente dueña.

asturiano dijo...

Sres. Cliente X y Pedro Moya, ¿por qué no hacen ustedes una lectura en clave sociológica, como dios manda,de este suceso?

Porque para mí está algo claro que lo que subyace al mismo es un conflicto de clases entre una cada vez mayor población de este país que sufre en sus carnes desigualdades fundamentales (socio-económicas; socio-laborales) y unos pocos que aún viven con una cierta holgura, que poseen cierto capital y cierta seguridad económica, como sería el caso de esa comerciante que no secunda la huelga.
Esa mujer es percibida por esos que la increpan, como insolidaria y una egoísta.