lunes, 13 de mayo de 2013

SONDEOS ELECTORALES: EL PP CAPEA EL TEMPORAL

Primero fue el CIS el que, en su primer sondeo tras la irrupción mediática de 'los papeles (o fotocopias) de Bárcenas', situó al PP como el más votado y superando al PSOE en casi 6 puntos; después, 'El Mundo' amplía esa ventaja a 10 puntos, más que apreciable dadas las circunstancias; y según una encuesta de 'La Razón', ganaría las elecciones autonómicas en 10 de las 13 regiones, y por mayoría absoluta en Castilla-La Mancha (donde incluso mejoraría resultados), Castilla y León, Baleares, La Rioja, Murcia y Aragón (en este último caso con el concurso del PAR). En Madrid, Extremadura y Comunidad Valenciana, en cambio, necesitaría alcanzar pactos políticos para gobernar.

¿Conclusión evidente? Que el PP, pese a su caída en alrededor de diez puntos porcentuales debido fundamentalmente a la impopularidad de las medidas económicas adoptadas por el Gobierno que sostiene, está logrando capear el temporal con cierta solvencia. Es decir, sin dejar de ser preocupantes estos datos demoscópicos para el PP de Rajoy, cuenta todavía con un suelo electoral firme desde el cual poder recuperar votantes (sobre todo entre quienes optarían ahora por la abstención o por partidos más o menos 'cercanos' ideológicamente como UPyD) y así crecer ante la perspectiva de que el panorama económico empiece a mejorar.

Pero esa clara distancia que mantiene el PP no se debe solo a la adhesión de un votante que posiblemente se encuentre a la expectativa de que lleguen los resultados de la política económica; sino también al hecho de que el PSOE, lejos de levantar cabeza, continúa sufriendo un desgaste evidente. Aunque pueda considerarse un fenómeno inaudito en un partido de oposición, y especialmente ante un Gobierno lastrado electoralmente (y sin desdeñar posibles deficiencias de liderazgo), la notoriedad mediática que está obteniendo IU de resultas de la mayor radicalización de la izquierda, a la que el mismo PSOE está contribuyendo, no le está favoreciendo en absoluto. De tal forma que el PP, que mal que bien mantiene un considerable electorado fiel, se ve beneficiado de la división del voto de la izquierda.

También cabe resaltar (y en este caso lamentar) los altos índices de abstención que señalan todas las encuestas, reflejo del desencanto político imperante, consecuencia en buena medida de la misma crisis económica. En cuanto al crecimiento de IU y UPyD, que según los sondeos podrían desempeñar el papel de 'partidos-bisagra' en comunidades autónomas e incluso en el Parlamento de la nación, se trata de una coyuntura relativamente normal si tenemos en cuenta el ya referido desgaste de los dos grandes partidos, tanto el que gobernaba recientemente como el que lo hace ahora todavía en crisis económica. De todas formas, está por ver que a la hora de la verdad tanto IU como UPyD sean capaces, como algunos demandan y sueñan, de acabar con el tan denostado (pero tan frecuente y básico en las democracias más consolidadas) 'bipartidismo', ya que cuando se acude a las urnas suele pesar más el voto útil. Y tampoco es un detalle baladí que todavía queden dos años y medio para que haya elecciones generales, toda una eternidad especialmente en política.

viernes, 10 de mayo de 2013

LA ENÉSIMA HUELGA, O EL DÍA DE LA MARMOTA

Si uno no anda equivocado, es la segunda vez que una asociación ¡de padres! se permite el lujo de promover que los alumnos no acudan a clase, aunque reconozco que me siento incapaz de fijar el número exacto de huelgas que la progresía profesoral (me resisto a llamarla educativa) ha convocado desde que gobierna el PP; porque hay que puntualizar que sindicatos como CSIF o ANPE, o en el caso de Murcia asociaciones de estudiantes como Feremur, no apoyaron el último paro general. Y todo porque se plantea una mínima reforma de una enseñanza que, merced entre otras causas a las funestas teorías aplicadas por ideólogos logsianos y de la pedagogía constructivista, se halla por los suelos.

Precisamente, hace prácticamente un año, y con motivo de otra de las huelgas organizadas por los de siempre, escribí al respecto en este mismo blog: pues bien, como si hubiésemos vivido una especie de Día de la Marmota, mis consideraciones acerca del mayor o menor éxito de la convocatoria, las verdaderas razones (políticas) de la misma, o los males que siguen aquejando a nuestro sistema de enseñanza, son exactamente las mismas. No es necesario cambiar la más mínima coma. Porque, en suma, una profunda reforma educativa, mal que le pese a algunos, sigue siendo la gran asignatura pendiente.

martes, 7 de mayo de 2013

¿PACTO? ¿PERO QUÉ PACTO?

Como cada vez que vienen las cosas mal dadas, surgen por doquier en nuestro suelo patrio multitud de voces exigiendo un gran consenso (oh, santa palabra) entre las principales fuerzas políticas, es decir, eso que se da en llamar pomposamente 'pacto de Estado'; como si el hecho de 'poner de acuerdo' a los partidos políticos tuviera propiedades taumatúrgicas o fuera necesariamente mejor que la aplicación de una determinada política económica. Porque cabe preguntarse: ¿qué contenido concreto ha de tener ese pacto cuasi-milagroso? ¿Por ejemplo, asumir las ruinosas propuestas recientemente presentadas por el PSOE que supondrían más gasto público e irremisiblemente todavía más impuestos y más déficit, esto es, incidir aún más en el desastre económico generado y todavía no superado? ¿La solución consiste en volver a 'hacer méritos' para que, esta vez sí, nos rescaten?

Y es que el plan rubalcabiano de 'reactivación económica', puramente keynesiano y como tal intervencionista hasta las cachas y basado en tirar de déficit y deuda, solo nos conduciría a un mayor deterioro de la economía y, en último término, a la reaparición del fantasma del rescate. Ni más ni menos, a convertir en inevitable la traumática situación a la que precisamente han estado a punto de llevarnos las políticas socialistas cuando gobernaban. Encima, su delirante propuesta de dedicar el dinero destinado a la recapitalización del sistema financiero a otros menesteres ha merecido la correspondiente reprimenda de Bruselas. Si con tan privilegiadas cabezas hay que alcanzar ese 'pacto económico' que, por el mero hecho de ser 'consensuado', nos va a sacar del apuro, apaga y vámonos. Por algo han dejado el país hecho unos zorros, y conviene tenerlo presente.

Así pues, para hacer semejante viaje al funesto y trasnochado pasado, paren el tren, que me bajo. Porque, afortunadamente, el PP cuenta con una sólida mayoría absoluta y no necesita de pacto alguno para sacar adelante su programa de Gobierno; que para eso, además, le votaron once millones de españoles.

jueves, 2 de mayo de 2013

REDUCIR LA ADMINISTRACIÓN (ES DECIR, EL ESTADO)


Si una conclusión positiva se puede sacar de la crisis es que ahora obtenga la adhesión casi general la exigencia de reducir la Administración Pública (es decir, el Estado en sus diversos niveles), y por consiguiente su peso en la economía. Algunos llevamos defendiendo esa necesidad muchísimo tiempo, incluso mucho antes de que empezaran las turbulencias económicas; y lo cierto es que la respuesta entonces más habitual consistía en tacharnos de peligrosos neoliberales. Pero nunca es tarde si la dicha es buena. Ojalá signifique al menos el comienzo de un mínimo resquebrajamiento del consenso socialdemócrata en vigor, especialmente en una sociedad española que, según las encuestas, mayoritariamente sigue esperándolo todo del Estado.

Eso sí: no solo cabe disminuir, como se ha convertido en lugar común, el número de políticos y asesores, que también; sino evitar la multiplicación de competencias y sobre todo adelgazar todo el entramado que detrae más recursos de los debidos a individuos, familias y empresas. Se trata de introducir racionalidad, en suma, y que el Estado sea de reducido tamaño y mínimamente intervencionista pero ágil y eficaz; vamos, ni más ni menos la postura que al respecto siempre hemos adoptado quienes nos consideramos liberales.

Aunque, mal que bien, por ese mismo camino se está transitando (por ejemplo, resulta significativo que se hayan eliminado en los últimos meses 370.000 empleos públicos), si bien por desgracia desmantelar determinados tipos de empresas y fundaciones públicas lleva su tiempo por su propia naturaleza burocrática. De todas formas, también hemos de tener en cuenta que es en Sanidad y Educación donde reside con diferencia la mayor parte de la tarta del gasto público, por lo que no hay más remedio que recortar ahí también si no queremos limitarnos al chocolate del loro.

En este sentido, no está nada mal que nuestro Gobierno se fije en el ejemplo de la reforma de la Administración Pública iniciada hace ya tres años por el Gabinete liberal-conservador británico, puesto que, pese a la radical oposición que al principio obtuvo tanto de buena parte de la sociedad como del 'statu quo' burocrático, se ha mostrado tremendamente eficaz. Porque hay que reconocerlo: eliminar 'la grasa' aún presente en las estructuras del Estado es todavía una asignatura pendiente del Ejecutivo de Rajoy. Esperemos que su propia reforma de la Administración Local, que se encuentra en trámite, y su inspiración en el caso británico (además de la imprescindible colaboración de los Gobiernos autonómicos en este mismo menester) le lleven a superarla en condiciones.

lunes, 29 de abril de 2013

LOS MUERTOS QUE VOS MATÁIS

Y fue un jueves cuando se confirmaron los peores temores: pese a que sigue moderándose el ritmo de destrucción de empleo (sensiblemente con respecto al trimestre del año anterior), finalmente se ha superado la dramática cifra de seis millones de parados, según la EPA. Por desgracia, ciertas mejoras que empiezan a advertirse en el ámbito de la macroeconomía (exportaciones, bajada de la prima de riesgo y éxitos del Tesoro español en los mercados) no influyen todavía en las economías domésticas; de tal forma que la flexibilizadora reforma laboral está de momento sirviendo solo para contener el desastre.

Las más contundentes 'matizaciones' a guarismos tan pavorosos llegaron curiosamente de la mano de Ram Bhavnani, uno de los principales inversores en España: 'si hubiera tanto paro, nos mataríamos los unos a los otros'; de manera tan gráfica quiso expresar el empresario indio que números tan escandalosos no reflejan la realidad de la sociedad española. Y algo de razón le asiste, sobre todo si tenemos en cuenta que donde se disparan los datos de paro y nos sitúan muy por encima de la media europea es en el Sur y el Levante, es decir, donde más peso ha adquirido siempre la economía sumergida. Sin minusvalorar, por supuesto, el papel de apoyo y alivio que continúan desempeñando las familias y, por qué no reconocerlo, el efecto desincentivador de búsqueda de empleo que provoca el mismo sistema de subsidios. Todo lo cual no debería desviarnos del primordial objetivo de encontrar soluciones al que, por inflados que puedan estar sus cifras oficiales, sigue siendo el gran y sempiterno problema de la economía española.

Por su parte, el Gobierno tuvo la oportunidad de responder a semejante zozobra al día siguiente, tras el Consejo de Ministros, presentando un nuevo plan de reformas que en líneas generales incide en medidas ya tomadas o anunciadas. Lo mejor: la reforma de la Administración Pública que supondrá un ahorro de 8.000 millones de euros hasta 2015, la ley de apoyo al emprendedor que incluye exenciones fiscales a las pymes y las liberalizaciones en materia de colegios y servicios profesionales y garantía de unidad de mercado. Lo peor: la subida de impuestos especiales y el anuncio del mantenimiento de los actuales tipos del IRPF hasta 2015. Además, el Ministro De Guindos se encargó de transmitir unas previsiones económicas que empeoraban sensiblemente las dadas a conocer antes de que empezara el año, quizá más en clave externa que interna; es decir, para intentar contribuir a que Bruselas (o más bien Berlín) y el Banco Central Europeo muevan por fin ficha. Sin embargo, ni estas negras perspectivas ni el preocupante crecimiento del paro (que parece ser que los mercados daban por descontado) impidieron que al lunes siguiente la bolsa subiera y la prima de riesgo siguiera bajando de los 300 puntos básicos. Pese a todo, nuestra economía continúa transmitiendo una imagen de mayor confianza y solvencia, que, no lo olvidemos, le ha llevado a evitar la suspensión de pagos y el rescate, que tampoco es moco de pavo.

Por otra parte, hay quien ha aprovechado este último revés económico para presentarlo como poco menos que fatal e irresoluble y, de paso, dar rienda suelta a determinadas obsesiones. Porque no dejan de resultar divertidos los en los últimos días frecuentes ejercicios de política-ficción de ciertos 'líderes de opinión', cuya fatuidad les lleva a atribuirse a sí mismos tal capacidad de influencia en todo un grupo parlamentario de 185 diputados que llegan a soñar con la inminencia de una especie de rebelión interna; y que incluso se permiten concederle un escaso plazo de vida política a quien preside, además del Gobierno de la nación, el partido que gobierna la inmensa mayoría de las Comunidades Autónomas y los Ayuntamientos. Se trata, en cualquier caso, de la nueva y brillante solución milagrosa que aportan algunos como paso previo y necesario a la salida de la crisis.

Pues bien, aunque de ilusión también se vive, solo cabe aducir que, en primer lugar, ni tan siquiera hemos alcanzado la mitad de la legislatura, por lo que todavía queda muchísima contienda por disputar y en ningún caso se puede dar nada por sentado; y, en segundo lugar, si alguna virtud resulta indiscutible en el denostado Mariano es precisamente su inusitada capacidad de aguante y supervivencia política, que tanta irritación despierta en algunos. Porque quizá sea apropiado responder a las prisas e impaciencia del furibundo antimarianismo mediático con la conocida frase literaria de Juan Ruiz de Alarcón, falsamente atribuida a Zorrilla y su 'Don Juan Tenorio': 'Los muertos que vos matáis gozan de buena salud'. Al tiempo.

lunes, 22 de abril de 2013

¿SON NAZIS LOS LLAMADOS 'ESCRACHES'?

Respecto al debate acerca de si resulta exagerado, o incluso ofensivo, calificar de nazis a los eufemísticamente llamados 'escraches', uno prefiere denominar como totalitarios, así en general, a este tipo de acosos, coacciones y persecuciones. Porque, al igual que en efecto los llevaban a cabo los nacionalsocialistas contra los judíos en la Alemania de los años 30 (antes de empezar a exterminarlos años después, claro), también, por ejemplo, los protagonizaban los batasunos en el País Vasco contra los políticos 'españolistas' y sus familiares en los peores años del terrorismo etarra, y así siguen procediendo los esbirros y matones de la dictadura de los Castro contra los disidentes cubanos. Aunque si atendemos a la ideología de quienes los perpretan, tanto en los dos últimos casos mencionados como en los que tienen lugar en la actualidad, es cierto que deberían denominarse 'comunistas' o 'de extrema izquierda'. Sea como fuere, totalitarios al fin y al cabo.

Pero hete aquí que los movimientos callejeros golpistas y antisistema de la ultraizquierda han entrado en escena para, quizá involuntariamente, terciar en la polémica. Y es que los convocantes de un nuevo asedio al Congreso de los Diputados pretenden, según sus propias indicaciones, 'romper el cordón policial', a buen seguro que lanzando flores para embriagar a los agentes del orden con el suave aroma de la paz. Eso sí, en el caso de que no fueran lo suficientemente persuasivos, instan a ir por toda la ciudad 'de escrache en escrache'; es decir, de acoso en acoso a políticos del PP, rodeando sus domicilios particulares y dedicándoles algún que otro insulto, pero todo muy pacífico. Y además, puesto que es posible que se les haga de noche y es sabido que el alumbrado público se encuentra bajo mínimos por culpa de los salvajes y neoliberales recortes, proponen a los ejemplares 'escracheadores' que porten ¡antorchas! Sí, sí, antorchas... Luego se quejan y se rasgan las vestiduras porque se les compara con los nazis, pero es que les copian hasta la estética. En fin.

miércoles, 17 de abril de 2013

LOS COLETAZOS DEL MURIBUNDO CHAVISMO

Pese a la propaganda de la izquierda radical y quienes, abonados generalmente al populismo progre y bananero, siguen sus designios, cualquier parecido del régimen chavista con los hábitos y reglas de juego de la democracia liberal es pura coincidencia. Por lo tanto, lo normal es que en las elecciones presidenciales venezolanas haya habido, en efecto, y tal y como denuncian tanto la oposición como observadores internacionales, un pucherazo de órdago. En cualquier caso, escaso recorrido ha tenido el impulso 'sentimentaloide' derivado del ridículo y grotesco manejo político de la muerte del caudillo, porque cabe recordar que, según los medios oficiales, el conductor de autobús que susurra a los pajaritos iba a ganar de calle; pero finalmente han sido necesarias todas las trampas y artimañas, típicas de cualquier república bananera que se precie, para convertir unos resultados adversos en una victoria por los pelos.

Por su parte, parece confirmarse que Henrique Capriles es el candidato capaz de aglutinar por fin la adhesión de la hasta hace poco dividida y enfrentada oposición democrática venezolana. De tal forma que unas elecciones que iban a enterrarle políticamente y, por consiguiente, a incidir en las diferencias entre las distintas corrientes del antichavismo, han servido bien al contrario para favorecer su consolidación. Sea como fuere, se advierte un poco de luz al final del túnel: estos comicios a buen seguro fraudulentos pueden significar empero el principio del fin del chavismo.

Aun así, el muribundo chavismo está dando sus coletazos, que precisamente por su carácter desesperado adquieren mayor intensidad y crudeza. Porque quienes han heredado el poder absoluto no van a abandonarlo fácilmente y ya están haciendo uso de todos sus resortes para conservarlo, hasta el punto de emplear los peores métodos que no en balde siempre han caracterizado al régimen. Porque chavismo es 'autoproclamarse' presidente sin tan siquiera esperar a despejar las dudas planteadas pruebas en mano por la oposición; típicamente chavista es responder al Gobierno español con bravatas y amenazas aderezadas de un rancio discurso anticolonialista por no reconocer en primera instancia la victoria del candidato oficial; y es propio del chavismo puro y duro reprimir con toda contundencia manifestaciones contrarias, a continuación prohibirlas y aprovechar para perseguir y encarcelar a los miembros de la oposición culpándoles de las muertes producidas. Todo muy de Chávez, que siempre se ha distinguido por imitar a la perfección las tácticas opresoras y procedimientos más abyectos de su admirada dictadura castrista. Desde luego, sus alumnos no han podido mostrarse más aventajados.

Ante tamaños atropellos a la democracia, la libertad de expresión y los derechos individuales más elementales, la comunidad internacional no debería permanecer callada y, lejos de hacerle una vez más el caldo gordo al chavismo, tendría que denunciar alto y claro semejantes desmanes y tomar las medidas diplomáticas oportunas. El primer paso lo ha dado Estados Unidos al no reconocer al nefasto Maduro como presidente. Y es que no se debería permitir que al pueblo venezolano, que ha vuelto a demostrar que merece vivir en libertad y democracia, se le arrebate de nuevo la soberanía.