lunes, 16 de enero de 2017

SE VA OBAMA... PERO LA PROGRESÍA DE HOLLYWOOD VUELVE

Dejarse comer la tostada en el panorama internacional por Putin, que ha hecho y deshecho a placer en los predios de su añorado y en parte resucitado Imperio Ruso; claudicar ante dictaduras como la iraní o la cubana, a las que ha dotado de respetabilidad sin absolutamente nada a cambio; y, en consecuencia, situar a los hace poco todopoderosos Estados Unidos en una posición abstencionista en la defensa de la libertad y la democracia en el mundo, lo que equivale a situarles en la práctica irrelevancia en los asuntos exteriores, son argumentos más que suficientes como para calificar el mandato de Obama, que tantas expectativas había despertado, de mediocre y hasta con un balance desfavorable, y aun siendo generosos. En política interior, además, ha cosechado fracaso tras fracaso, empezando por su mismísimo buque insignia, el "Obamacare", por la sencilla razón de que no ha calado en una sociedad como la norteamericana, tan celosa de su libertad individual como propensa a rechazar la intervención del Estado en sus vidas.

Mucho se ha culpado, cómo no, de los reveses de Obama en política doméstica a los siempre denostados republicanos, que en el tramo final de la Administración "obamita" han ostentado una muy significativa mayoría en ambas Cámaras (cosechadas en las urnas de forma clara y rotunda, no lo olvidemos); cuando precisamente el único éxito que podría exhibir el demócrata, y que por su indudable importancia impide reputar de desastroso su mandato, la recuperación económica y de la creación de empleo, se ha debido en gran parte, y frente a la tendencia intervencionista de los primeros años de su presidencia, al rigor en materia económica y presupuestaria que le ha impuesto un poder legislativo de signo conservador. Independientemente de que los representantes del Grand Old Party, del partido fundado por Abraham Lincoln, merecen ese mínimo de respeto que con tanta ligereza se le niega por estos lares de la vieja Europa, aunque solo sea por el decisivo papel que llevan desempeñando en la democracia estadounidense desde sus mismos orígenes; además de, por supuesto, ganar el respaldo de al menos la mitad de los votantes norteamericanos, que algo saben de eso de acudir a las urnas.

Se va, entre lágrimas (la de chistes que se hubieran hecho si Bush Jr. se hubiese despedido de esa guisa), Obama, cuyas dos presidencias repletas de frustraciones y desencantos han promovido la llegada al poder de un populista como Donald Trump... aunque, eso sí: vuelve la progresía de Hollywood, a la que, tras ocho años de estruendoso silencio, le ha entrado de repente un irrefrenable impulso de, por fin, utilizar cualquier motivo, acto o festival cineasta como plataforma de crítica y arenga política. Empezó tocando a rebato, y sin venir a cuento, la mismísima Meryl Streep en la ceremonia de los Globos de Oro, y claro, los demás, desde Sharon Stone a Robert de Niro, pasando por George Clooney, no tardaron en seguirle. Porque Hollywood es como, por ejemplo, nuestro cine (aunque sin subvenciones, eso sí): casi todo progre (o "liberal" en el sentido norteamericano del término); casi, porque hay contadas excepciones como Clint Eastwood, Jon Voight, Kirstey Allie o Gary Sinise, republicanos irreductibles y fieles que han declarado sin reparo alguno su voto a Donald Trump.

Ahora bien: el presidente electo Trump, cuya facilidad para meterse en camisa de once varas nos augura días de gloria, volvió en aquella ocasión, y una vez más, a desbarrar cuando se permitió entrar en la provocación y, de paso, tachar de "sobrevalorada" a una actriz tan extraordinaria como es Meryl Streep (y como todos los que, en diferentes niveles, han sido nombrados más arriba). Su última gran interpretación: ni más ni menos que la de Margaret Thatcher en "La Dama de Hierro", un papel que, afortunadamente, no le llegó a prohibir su inquebrantable adhesión al paradigma progre.

Como era de esperar, la primera rebelión del "establishment" "liberal" hollywoodiense tuvo su continuación, incluso convirtiendo "I will survive" en un himno de resistencia contra Trump... aunque todo parece indicar que, pese a las promesas de algún que otro famoso, ello no implicará huidas en masa de los Estados Unidos. Todo lo más, algún drástico acto de protesta como el cambio de "look" emprendido por la actriz (y "activista" progre) Olivia Wilde para terminar con la vergüenza de seguir luciendo un peinado parecido al de Melania Trump (fea como ella sola, como cualquiera puede advertir)... y lo que te rondaré, morena.

Desde luego, y ojalá nos equivoquemos, nada o bien poco cabe de momento esperar de la presidencia de quien, amén de prometer imposibles y abogar por la vuelta al aislacionismo y al proteccionismo, en campaña se ha mostrado como el típico populista faltón y demagogo, y en cuya primera rueda de prensa ni ha rectificado mínimamente ni ha abandonado tan lamentable comportamiento. Todo lo cual no obsta para criticar el ridículo sectarismo de una progresía, la de Hollywood, a la que solo parece despertar su conciencia política la mera perspectiva de que un republicano o conservador habite la Casa Blanca... y sin tan siquiera esperar a que tome posesión del cargo.

martes, 10 de enero de 2017

PEDRO JOTA: CONTRA MARIANO SIEMPRE

"... hay quien ha aprovechado este último revés económico (los seis millones de parados registrados por la EPA en abril de 2013) para presentarlo como poco menos que fatal e irresoluble y, de paso, dar rienda suelta a determinadas obsesiones. Porque no dejan de resultar divertidos los en los últimos días frecuentes ejercicios de política-ficción de ciertos 'líderes de opinión', cuya fatuidad les lleva a atribuirse a sí mismos tal capacidad de influencia en todo un grupo parlamentario de 185 diputados que llegan a soñar con la inminencia de una especie de rebelión interna; y que incluso se permiten concederle un escaso plazo de vida política a quien preside, además del Gobierno de la nación, el partido que gobierna la inmensa mayoría de las Comunidades Autónomas y los Ayuntamientos. Se trata, en cualquier caso, de la nueva y brillante solución milagrosa que aportan algunos como paso previo y necesario a la salida de la crisis. 

Pues bien, aunque de ilusión también se vive, solo cabe aducir que, en primer lugar, ni tan siquiera hemos alcanzado la mitad de la legislatura, por lo que todavía queda muchísima contienda por disputar y en ningún caso se puede dar nada por sentado; y, en segundo lugar, si alguna virtud resulta indiscutible en el denostado Mariano es precisamente su inusitada capacidad de aguante y supervivencia política, que tanta irritación despierta en algunos. Porque quizá sea apropiado responder a las prisas e impaciencia del furibundo antimarianismo mediático con la conocida frase literaria de Juan Ruiz de Alarcón, falsamente atribuida a Zorrilla y su 'Don Juan Tenorio': 'Los muertos que vos matáis gozan de buena salud'. Al tiempo". 

De esta forma glosé aquí mismo, hace tres años y medio, una frenética campaña personal contra Mariano Rajoy emprendida desde tiempo atrás por cierta "unión de intereses" liderada por quienes, como Pedro J. Ramírez, presentaban su común y radical animadversión hacia el presidente del Gobierno como irreductible defensa de los supuestamente traicionados postulados ideológicos del centro-derecha. Una campaña que se intensificaba entonces al calor de unos datos económicos adversos cuya culpabilidad atribuía a su Gobierno (directa responsabilidad que, por cierto, desapareció como por ensalmo cuando empezaron a mejorar ostensiblemente). ¿Y qué pecado había cometido Mariano? Básicamente, no mostrarse receptivo a favorecer determinados proyectos mediáticos. Pero, tal y como me permití pronosticar, los muertos (en este caso, el muerto) que algunos, confundiendo deseos con realidad, mataban, gozaban de buena salud. Y ahí lo tenemos: todavía en La Moncloa tras imponerse dos veces consecutivas en las urnas, contra viento y marea y tras superar la más grave crisis económica, social y política de la historia reciente.

Y no será porque el propio Pedro J. Ramírez no haya intentado su derrocamiento sin pasar por comicios, desde su eco de las "fotocopias de fotocopias" de los papeles de Bárcenas, del que su periódico se convirtió en el mejor abogado defensor, y los mensajes sacados de contexto entre el ex tesorero y Rajoy. Pero, ay, la línea editorial que Pedro Jota imprimió a 'El Mundo', es decir, contra Mariano siempre, no se vio acompañada por una buena cuenta de resultados, lo que llevó al consejo de administración a cesarle como director. Algo que, por supuesto, su proverbial megalomanía (que nunca le ha impedido ser un gran periodista) aprovechó para presentarse como víctima del Gobierno de turno, mercancía que le compraron sobre todo los que andan empeñados en que Mariano es el origen de todos los males.

Para fortuna del pluralismo informativo y la libertad de expresión, la pluma de Pedro Jota, aunque de influencia cada vez más menguante, no se ha quedado sin tinta. Es más: a buen seguro que levantará expectación la próxima encuesta que encargue el periódico que él mismo ha fundado, "El Español". Tras asignarle Pedro Jota 47 escaños a su loado y protegido Albert Rivera a la misma vez que los demás sondeos le vaticinan, en el mejor de los casos, mantenerse en sus actuales 32; y después de que en su última "encuesta-bomba" le atribuyera nada menos que 51 diputados a una hipotética (y fantasiosa) escisión del PP encabezada por su (ahora) añorado José María Aznar, pese a que quien ha sido un magnífico presidente del Gobierno haya negado tajantemente cualquier pretensión de rivalizar electoralmente con el partido que él mismo refundó; no sería descartable que el siguiente estudio demoscópico del nuevo diario otorgara otra cincuentena de escaños a una candidatura liderada por el propio Pedro Jota y compuesta por otros próceres de ese furibundo antimarianismo mediático de "las esencias", que, por ejemplo, podría presentarse bajo las siglas CMS (Contra Mariano Siempre).

Quién sabe, puestos a invertarse cuñas que dividan al centro-derecha nacional con la (vana) intención de debilitar a su denostado y eternamente "amortizado" Mariano Rajoy, que encima ahora no deja de ganar elecciones el muy "jodío", por qué no dar ese definitivo paso. Mucho ánimo. Y es que cuando determinadas obsesiones se vuelven contumaces, lo ridículo alcanza niveles verdaderamente esperpénticos. Y ya se sabe lo que hace el león cuando se aburre: matar moscas con el rabo.

jueves, 29 de diciembre de 2016

DEL INTERVENCIONISMO AL "ULTRAINTERVENCIONISMO"

Sabido es que si algo le "pone" a cualquier buen izquierdista más o menos "ultra" es inmiscuirse en la vida del individuo hasta el extremo de prescribirle cuándo ha de coger su coche e incluso, llegado el caso, cómo habría de vestir, pero también es cierto que el social-podemita de Madrid no es el único ayuntamiento de gran metrópoli europea que restringe de manera más o menos drástica la circulación de vehículos privados (así por ejemplo, París, Londres o Berlín), aunque sí es la primera vez que se toma semejante iniciativa en la capital de la nación, y en España en general. Pero antes de imponer tales cortapisas a la libertad de movimientos y, sobre todo, complicarle la existencia al ciudadano de a pie que ha de desplazarse todos los días para trabajar, buscarse el sustento y cumplir un horario, los munícipes de turno, y sea cual sea su concreta tendencia política e ideológica, deberían apostar más bien, además de por facilitar y fomentar el uso del transporte público y de los vehículos no contaminantes (por cierto, cada vez más extendidos en el mercado) y habilitar amplios espacios de aparcamientos disuasorios a la entrada de las ciudades, por peatonalizar extensas zonas del casco urbano; pero no guiados por la pura improvisación y a salto de mata, sino de manera paulatina, ordenada y planificada, para que al menos cada cual sepa a qué atenerse.

Pero es mucho pedir a quienes, amén de carecer de un determinado modelo de ciudad, están más pendientes de la agitación y propaganda, cuando no del politiqueo de baja estofa (y de lo más viejo y rancio, por cierto), que de gobernar y atender a las verdaderas necesidades y demandas de los ciudadanos; o, como dirían ellos mismos, de "la gente". Además, argüir la urgencia de tales restricciones ante un supuesto aumento de la polución, cuando todos los indicadores muestran que Madrid no se encuentra entre las capitales del mundo más contaminadas, cuando precisamente estos días de vacaciones de Navidad la circulación de vehículos se reduce un 20%, o cuando, según la misma Agencia Estatal de Meteorología, Madrid vive ahora una transitoria estabilidad atmosférica que impide la ventilación del aire, parece más bien una coartada típicamente "ecolojeta" para justificar unas medidas que, en efecto, tienen mucho de ideológicas.

Porque qué sería de los admiradores y émulos de Chávez sin sus imposiciones y su ingeniería social. Esto es: qué otra cosa podíamos esperar de la ultraizquierda que el "ultraintervencionismo".

miércoles, 21 de diciembre de 2016

NI CARROÑERISMO NI BUENISMO

Horrorizados y conmocionados empezamos la presente semana por sendos atentados en Ankara, donde el embajador ruso fue asesinado a tiros por un ¡policía turco! al grito de "Alepo, venganza", y Berlín, donde se volvió a hacer uso de un camión como arma letal, al modo del yihadismo en Niza, para arrollar salvajemente a una multitud que se encontraba en un mercadillo navideño: cobarde atropello que se saldó con doce muertos y cincuenta heridos. Nos ha vuelto a golpear la locura, sinrazón y, sobre todo, maldad del terrorismo criminal islamista al que debemos hacer frente las sociedades libres.

La propia canciller Angela Merkel saltó a la palestra para, además de condenar el cruel atentado de Berlín, dar cuenta de que el autor material del mismo había sido un refugiado paquistaní que llegó hace un año a Alemania a través de la ruta de los Balcanes, aunque posteriormente la Policía alemana, que busca ahora como principal sospechoso a un tunecino que cuenta con certificado de permanencia en Alemania, terminó reconociendo su inocencia. Debemos partir de un hecho indubitable: los responsables de los actos terroristas son única y exclusivamente quienes los cometen. Así, cabe calificar de deleznables y ruines las palabras del líder de la ultraderecha alemana, que tuvo la vileza de lanzar los cadáveres a la cara de Merkel, una rastrera y carroñera actitud que, por cierto, en la política española nos suena y mucho. Bien al contrario, la unidad de los demócratas en la lucha contra los enemigos de Occidente y la libertad ha de ser firme y sin fisuras; generar división y enfrentamiento entre las fuerzas políticas que deberían compartir unos principios baśicos y, además, diluir las responsabilidades de un acto criminal significarían el mayor triunfo para los terroristas.

Todo lo cual no ha de obstar para poner en valor la necesidad de que el acogimiento hacia los refugiados que nos llegan de Siria y zonas anexas continúe siendo generosa y solidaria, como marcan los cánones de la política occidental, aunque aplicando los filtros que sean posibles para diferenciar entre esa gran mayoría de quienes huyen de la guerra y buscan una vida mejor, y esa minoría que viene a sembrar dolor y muerte en su odiado Occidente de raíz cristiana, por ello "infiel" y susceptible de ser aniquilado como civilización. El buenismo no convierte a los malvados en seres angelicales, ni termina con la guerra sin cuartel que el yihadismo nos ha declarado hace décadas.

domingo, 18 de diciembre de 2016

¿CÓMO SE DEFIENDEN LOS DERECHOS DE LA MUJER?

Cabe acatar, como corresponde a un Estado de Derecho, la reciente sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid que absuelve a la sílfide "asaltacapillas" Rita Maestre de un delito contra los sentimientos religiosos al que había sido condenada por la juez Esther Arranz; lo cual no es óbice para afirmar que los argumentos, que por cierto tienen bien poco de jurídicos, en los que se sostiene la misma están muy, pero que muy cogidos por pinzas. Fundamentalmente, comparar en descargo de la portavoz "podemita" su forma de proceder con las tristemente célebres Femen (si, esas "feministas" que defienden los derechos de la mujer exhibiendo sus propios cuerpos desnudos y convirtiéndose a sí mismas en meros objetos, esto es, cumpliendo el sueño de cualquier machista redomado), como si tan lamentables espectáculos hubiesen adquirido la categoría de plena normalidad legal en las sociedades democráticas. Ni mucho menos es así: en la permisiva, garantista y muy laica Francia, por ejemplo, ha habido sentencias condenatorias contra semejantes "activistas" (como fue el caso de aquella "femem" que asaltó una estatua de Putin en París, por supuesto, "a pecho descubierto").

Ahora bien, lo que sí resulta verdaderamente abracadabrante es el ejemplo ideado por Sus Señorías para justificar el sentido de su sentencia: que Rita Maestre cometió un acto que quizá pueda considerarse irrespetuoso, pero nunca ilegal: «imaginemos que un grupo de mujeres accede a una mezquita desprovistas del correspondiente velo para leer un comunicado, siendo penalmente perseguidas. Difícilmente pueden ser castigadas dentro de un sistema democrático por un delito de ofensa a los sentimientos religiosos». Cabe aducir que, en tal supuesto, y desde luego dentro de un marco democrático y de libertades, todo dependería de si tal acto se limitara a desproverse del velo o bien a adoptar una actitud todavía más ofensiva o agresiva, del momento de la irrupción o incluso de si el comunicado contuviera expresiones ultrajantes y, como tales, irrespetuosas. Porque en ningún Estado de Derecho digno de tal nombre la libertad de manifestación es absoluta, como en realidad no lo es ningún derecho.

Pero, sobre todo, la situación planteada por los señores jueces de la Audiencia Provincial de Madrid es hoy por hoy inverosímil: nadie, ni tan siquiera esas feministas de la progresía más o menos "ultra" que con tanta valentía protestan contra los hábitos "machistas" de la Iglesia católica, se atrevería a entrar de esa guisa en una mezquita, y mucho menos del modo en que lo hizo Rita Maestre en su asalto a la capilla de la Complutense. No solo por miedo a molestar a un Islam que no se caracteriza precisamente por andar con los escrúpulos de la tan denostada y tachada de "intolerante" religión católica, sino, básicamente, porque su supuesto "activismo" en defensa de los derechos de la mujer no es más que una farisea pose para atacar a su odiado cristianismo, de cuyas raíces bebe su detestada civilización occidental.

Como se defienden de verdad los derechos individuales en general y de la mujer en particular es, por ejemplo, con la terminante y valiente negativa de Ursula von Der Leyen, ministra de Defensa de Alemania, a ponerse un velo (ella y las mujeres de su delegación) en su visita oficial al príncipe heredero de Arabia Saudí. Porque esos derechos y libertades no deberían demandarse solo en Occidente, sino también allí donde sistemáticamente se conculcan, y por ello incluso con mayor énfasis. Y porque un relativismo multiculturalista todavía en boga, que se caracteriza por una permisividad hacia prácticas de intolerancia del Islam que rechazaríamos tajantemente en el cristianismo, no habría de servir nunca de coartada para justificar actos liberticidas, degradantes y de auténtica discriminación "por razón de género". Bravo por Frau Ursula.

¿Y dónde reside la diferencia? En que, cuando la ministra de Defensa de Alemania decidió acudir a un acto en Arabia Saudí sin velo, lo hizo como gesto reivindicativo en un país en el que los derechos de la mujer se pisotean política e institucionalmente, en una teocracia que promueve que las mujeres sean tratadas como seres inferiores, que por ejemplo no puedan ni tan siquiera sacarse el carné de conducir ni abrirse una cuenta sin el permiso de sus maridos o sus padres... Cuando Rita Maestre irrumpió en la capilla de la Complutense no se limitó a mostrar el color de su sostén, sino a interrumpir una misa junto a una pandilla de "colegas" que, desnudas de cintura para arriba, insultaban a quienes allí estaban y emitían frases del tenor de "arderéis como en el 36", "el Papa no nos deja comernos las almejas" o "menos rosarios y más bolas chinas". No era, pues, una mera manifestación para protestar contra un estado de cosas, sino un atropello planificado y organizado para faltar al respeto, ofender y vituperar unas determinadas creencias religiosas, cuya libertad de culto está protegida por la Constitución.

Eso sí: el día en que estas valientes "activistas" se atrevan a hacer lo mismo en una mezquita, uno se creerá que la razón de ser de sus "movilizaciones" es por una sociedad "laica" y defender los derechos de la mujer, y no para atacar a su aborrecido cristianismo. Pero no caerá esa breva.

lunes, 5 de diciembre de 2016

Y AL FINAL, NOS QUEDARÁ MARIANO

 
Está claro que los referendum los carga el diablo, encarnado en el populista de turno. Las reformas constitucionales que planteaba Matteo Renzi eran en general sensatas (acabar con el sistema de bicameralismo perfecto, despojar de poder a las regiones, reducción del número de parlamentarios...), pero cometió el tremendo error, no exento de arrogancia, de unir su futuro político al resultado de las urnas... y estas, ciertamente, han sido contundentes: 60% de "noes" frente a un 40% de "síes". La modernización de una Constitución que nació con la intención de evitar el surgimiento de otro Mussolini ha recibido una patada en salva sea la parte de Renzi, que para más inri no debía su cargo de Primer Ministro al voto de los italianos en elecciones.

Así que el panorama político que se presenta en el país transalpino, tras un interregno que lleve a los comicios de 2018, es verdaderamente alentador y edificante: básicamente entre el vociferante populista de ultraizquierda Beppe Grillo y... el regreso del incombustible y siempre estrafalario Berlusconi, que a sus 80 años pretende resurgir de sus cenizas, algo que, por increíble que parezca, puede conseguir.

Aquí en España, los chavistas de Podemos han celebrado esta victoria del "no" en el referéndum "renziano" como un triunfo suyo, pese a la contradicción que supone felicitarse por el mantenimiento de las esencias constitucionales en Italia, que es la postura defendida por los populistas de allá, mientras aquí abogan por justo lo contrario: erradicar la Constitución vigente, "abrir el candado del 78". Pero de lo que se trata es de apuntarse a cualquier movimiento que ponga supuestamente en duda al "sistema" o conlleve inestabilidad política, algo a lo que, por otra parte, los italianos están más que acostumbrados.

Para finalizar, un pequeño detalle: Cameron tentó la suerte y cayó arrollado por el sorprendente triunfo del "Brexit"; Hollande, en niveles históricos de impopularidad, ha renunciado oficialmente a intentar repetir como presidente de la República francesa llevándose consigo a un PSF tan desahuciado que difícilmente Valls podrá hacerlo resurgir; y Renzi acaba de morder el polvo muy al "cameroniano" modo. ¿Qué jefes del Ejecutivo quedan vivos entre las principales economías europeas? Una Angela Merkel que tendrá que afrontar pronto unas elecciones que se le presentan francamente adversas... y nuestro Mariano Rajoy, que en cambio ha vencido recientemente en las urnas en dos ocasiones consecutivas y acaba de formar por fin Gobierno.

Y al final, nos quedará Mariano. Algo tendrá el agua cuando la bendicen.

domingo, 4 de diciembre de 2016

ESPAÑA VUELVE A TRANSMITIR SEGURIDAD Y ESTABILIDAD

En España, al menos formalmente, no ha habido gran coalición, debido fundamentalmente a ciertos atavismos históricos que siguen anidando en el socialismo español. Sin embargo, el PSOE ha querido emular al SPD alemán en el pacto de Gobierno de este con la CDU de Angela Merkel al pedir la subida del SMI (Salario Mínimo Interprofesional) como contrapartida a su apoyo al techo de gasto. Y dicho y hecho. Desde luego, ese incremento, como advierten economistas de distinto pelaje ideológico, supone una barrera de entrada al mercado de trabajo para gente joven y sin experiencia laboral (vamos, que en último término genera paro), y además, muy al contrario de lo que popularmente se cree, tampoco implica de por sí una subida general de los salarios. Pero, en fin, confiemos en que continúe la tendencia positiva de creación de empleo sin precedentes, para lo que, obviamente, no deberían alterarse, al menos, los elementos básicos de una reforma que ha tenido la virtud de liberalizar y flexibilizar el mercado laboral.

Respecto al objetivo de déficit autonómico finalmente pactado en el Consejo de Política Fiscal y Financiera, ni pa' ti ni pa' mi, ni el 0,5 por el que abogaba Montoro ni el 0,7 que defendía el PSOE: el 0,6%. A esto se le llama ceder por ambas partes. El hecho de que continúe habiendo perspectivas de crecimiento económico y, por tanto, de mayores ingresos fiscales ha hecho más fácil el acuerdo (también y sobre todo, la perentoria necesidad de las Comunidades Autónomas de aliviar su situación financiera), pero las alegrías, por supuesto, han de seguir siendo las justas para todas las administraciones públicas.

Porque, pese a las subidas decretadas en impuestos al consumo (en tabaco y alcohol, a excepción del vino y la cerveza, y próximamente en bebidas azucaradas), siempre preferibles a los incrementos en tributos directos que penalicen la creación de riqueza, la eliminación de deducciones en el Impuesto de Sociedades (cuyo tipo máximo, empero, continúa situándose en el 25%) y el ascenso de las bases máximas de cotización en un 3%, las políticas de rigor y reducción del gasto público no deberían abandonarse. No solo para cumplir el objetivo de déficit exigido por Bruselas, marcado en el 3,1% en 2017, sino para consolidar las bases de una economía saneada que afronte en mejores condiciones eventuales coyunturas de mayor dificultad y, sobre todo, de un sector público reducido pero eficaz, que no sea oneroso para los ciudadanos.

Sea como fuere, estos acuerdos en materia económica pactados entre los dos grandes partidos nacionales, y a pesar del (esperemos) transitorio ataque de celos de Albert Rivera por sentirse marginado de los mismos, tienen un indudable aspecto positivo de por sí: España, tras la incertidumbre de un año de un irresponsable bloqueo político felizmente superado, vuelve ahora a transmitir seguridad y estabilidad. Certeza que adquiere un valor especialmente elevado en estos tiempos políticamente convulsos de resultas del "Brexit", las dudas que despierta la próxima presidencia de Trump y la todavía latente amenaza de los populismos. El pragmatismo, el buen sentido y, por qué no, el sereno patriotismo de dos dirigentes políticos de altura como son Mariano Rajoy y Javier Fernández lo han hecho posible.