miércoles, 10 de agosto de 2016

170 PRÁCTICAMENTE SEGUROS

A no ser que concedamos la razón a quienes las han tachado de brindis al sol, de fútiles alardes de un supuesto celo "regenerador" utilizados solamente como justificación para levantar vetos tan contumaces como absurdos, las propuestas o "condiciones" presentadas por Albert Rivera para negociar el voto a favor de Ciudadanos a la investidura de Mariano Rajoy merecen ser debatidas y tratadas con el suficiente detenimiento. Así por ejemplo: ¿por qué pide ahora C's situar el límite de la dimisión en la mera imputación, y no en la apertura de juicio oral como se acordó en aquel "pacto de investidura" que firmó el mismo Rivera con Pedro Sánchez? ¿La comisión de investigación exigida, puesto que se circunscribe a la financiación del PP y no a la de los demás partidos, se convertirá en una coartada para convertir el poder legislativo en una especie de juzgado político-mediático con sentencias previamente decididas y redactadas, tal y como está ocurriendo por ejemplo en la Asamblea Regional de Murcia? ¿La supresión de los aforamientos, que en cualquier caso requeriría una reforma constitucional, y por tanto un acuerdo político más amplio, afectará solo a cargos representativos y/o políticos, o será general, por lo que implicaría también a jueces, magistrados y policías? 

Asimismo: ¿la limitación de mandatos es una medida "ad hoc" (o más bien "ad hominem"), o tiene una verdadera intención "regeneradora"? ¿Cómo se concreta esa reforma electoral que, de introducir todavía más proporcionalidad al sistema, no haría sino redundar en una inestabilidad política cuyas nefastas consecuencias, sin ir más lejos, estamos ahora sufriendo? En cuanto a la no concesión de indultos a condenados por corrupción política, no habría nada que alegar, dado que es una práctica hace años inexistente, ya que el mismo Gobierno de Rajoy se encargó de destarrarla de manera definitiva.

Se trata, en suma, de materias lo suficientemente complejas y delicadas como para tomárselas en serio y estudiarlas antes de dar un "plácet" precipitado. De ahí que Rajoy, como presidente del Partido Popular, haya visto la ocasión propicia para convocar a su Comité Ejecutivo Nacional, que tendrá la palabra al respecto. Es de suponer que quienes, entre vetos, negativas y largas, han dejado pasar más de un mes antes de allanarse a entablar negociaciones para formar Gobierno, no tendrán ahora impedimento alguno en esperar una semana.

Cabe reconocer en cualquier caso que, contempladas en su generalidad, son seis "condiciones" perfectamente asumibles, por mucho que, respecto de la tan mentada "regeneración política", quepa esperar que no se continúe aplicando una determinada vara de medir en Andalucía, por lo demás muy laxa, y otra distinta para el resto, Congreso de los Diputados y futuro Gobierno de la nación incluidos. Eso sí: se ha echado de menos una concreta "medida-estrella" propugnada por los "naranja" en campaña electoral: el cambio en el modo de elección de los miembros del Consejo General del Poder Judicial, que sí sería verdaderamente "regeneradora" por cuanto garantizaría en mayor medida la independencia judicial. El tiempo dirá si se trata de una propuesta de reforma olvidada y abandonada... de nuevo.

Sea como fuere, puesto que de lo que se trata es de que tengamos por fin un Gobierno que empiece a tomar decisiones de enjundia en esta hora crítica para España, bienvenidas sean esas estipulaciones que, debidamente discutidas, concretadas y depuradas, han de llevar finalmente a un acuerdo de investidura. Podemos afirmar sin temor a equivocarnos que, de los 176 necesarios en primera vuelta, están ya prácticamente asegurados 170 diputados que votarán "sí" a la candidatura de Mariano Rajoy.

miércoles, 3 de agosto de 2016

LA LARGA CAMINATA, VIA CRUCIS PARA ESPAÑA

En pleno desafío separatista del nacionalismo catalán, a Pedro Sánchez, más estadista que nunca, no se le ocurre mejor argumento para sostener su contumaz bloqueo al ganador de las elecciones que instar a "las derechas" a que se pongan de acuerdo, porque, según proclama, "la izquierda no va a apoyar a la derecha". Vamos, que el todavía líder formal del socialismo español contempla la situación política nacional actual con tales cánones de normalidad que no considera necesario superar, siquiera por una vez, esa tradicional división puramente ideológica entre "izquierda" y "derecha" e incluso se permite sugerir a Mariano Rajoy que pacte con esa misma "derecha" nacionalista que persigue la independencia de Cataluña y la ruptura de la unidad de España. E insiste en que el PSOE "no va a apoyar aquello que quiere cambiar": ¿quizá por ejemplo la su tan denostada reforma laboral, para más inri el mismo día en que el antiguo Inem hacía público que el paro, tras su mayor recorte en un mes de julio desde 1997, se sitúa nada menos que a su nivel más bajo desde agosto de 2009?

Difícilmente cabe mayor irresponsabilidad, frivolidad, sectarismo y, sobre todo, desconexión con la realidad. Desde luego, si el estadista Sánchez continúa procediendo con tamaña ausencia de generosidad, patriotismo y altura de miras, terminaremos desembocando en unas terceras elecciones que sí se merecerían ciertos adalides del veto y del bloqueo, pero no una sociedad española que, harta de tener que volver a pronunciarse en coyuntura tan impresentable políticamente, muy posiblemente emitiría un veredicto todavía más inapelable y concluyente contra quienes se empeñan en no asimilar unos resultados electorales que les han sido cada vez más adversos e impedir la formación de un nuevo Gobierno que necesita urgentemente España y demandan los españoles.

Por su parte, el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, pese a que asegura mantenerse en la llamada abstención "técnica" en la segunda votación de la investidura de Rajoy, ha acordado con el candidato a la presidencia del Gobierno propuesto por el Rey abrir una vía de comunicación permanente entre PP y C's para alcanzar pactos en materia económica, fundamentalmente sobre el techo de gasto y los Presupuestos Generales del Estado, y para la defensa de la Constitución y la unidad de España: ciertamente, los retos más importantes y que cabe afrontar con la mayor urgencia, y en los que ambos partidos tienen amplias coincidencias. Y es que ya iba siendo hora de dejar atrás tacticismos cortoplacistas y vetos estériles y de ponerse a trabajar por el bien de España: parece ser que por fin se ha dado, en palabras del propio Rajoy, "el primer paso de una larga caminata", que habrá de conducir a que el voto en blanco de los "naranja" termine convirtiéndose en un "sí", y que con ello Rivera no desaproveche la ocasión para influir directamente o incluso formar parte de un Gobierno que implante esas reformas políticas, económicas e institucionales que propugna para España. Aunque a ese respecto cabe hacerse la siguiente pregunta: ¿se atreverá a asumir el correspondiente desgaste?

Aun así, de llegar a buen puerto las negociaciones que se inician a partir de hoy, los 170 escaños que sumarían "las derechas" (Sánchez "dixit", que no "pixit") de PP, Ciudadanos y Coalición Canaria (que cabe esperar que se sumaría al pacto) se quedarían todavía a seis de la mayoría absoluta, por lo que seguiría siendo necesaria la abstención de la "izquierda" del PSOE para que la investidura de Rajoy saliera adelante, y en segunda votación. Pero, por desgracia, el estadista Sánchez se mantiene incólume en su "no" dogmático y mezquino, y de momento no hay visos de que cambie su posición de bloqueo a un Gobierno sostenido por el partido y candidato vencedores en las urnas por segunda vez consecutiva. De no dar su brazo a torcer, la única alternativa que impediría la convocatoria de unas terceras elecciones sería, no la que llaman vía 179, sino la 175: que el PNV, "derecha" nacionalista pero pragmática y, al menos de momento, sin pretensiones separatistas, se incorporara al acuerdo y aportara finalmente sus cinco diputados. Pero en tal caso tendríamos que esperar a después del 25 de septiembre, fecha de las elecciones autonómicas vascas, y a que los "jeltzales" precisen del concurso del PP para conservar Ajuria Enea... Y todavía sería también necesario contar al menos con una abstención, la del diputado de Nueva Canaria Pedro Quevedo (que se presentó bajo las listas del PSOE), para que Rajoy saliera investido como presidente del Gobierno con el siguiente y ajustadísimo "marcador" del Congreso de los Diputados en segunda votación: 175 votos a favor, 174 en contra y 1 en blanco.

"Larga caminata" se presentaría en tal caso, desde luego. Demasiado larga: un auténtico "via crucis", cuyo principal responsable tendría nombre y apellidos: Pedro Sánchez Pérez-Castejón. Los intereses de España, sus compromisos con la Unión Europa y hasta su preservación como nación no podrían esperar tantísimo. En realidad, tras nada menos que seis meses de estancamiento, no pueden esperar todavía más, pese a la cortedad de miras de alguien que, ensimismado en su mirada al ombligo, está sometiendo a España a un "via crucis" que no se merece.

viernes, 29 de julio de 2016

PORQUE SE TRATA DE QUE HAYA GOBIERNO

El Rey Felipe VI ha propuesto al Congreso de los Diputados la candidatura a la presidencia del Gobierno de Mariano Rajoy, que ha aceptado el encargo pese a que todavía no dispone de los apoyos necesarios. Y puesto que de lo que se trata es de celebrar un debate de investidura para que los representantes de la soberanía nacional elijan al Jefe del Ejecutivo, no para montar pantomimas ni satisfacer egos heridos ni organizar actos de escarnio público, el propio Rajoy, tal y como ha anunciado, entablará negociaciones con los partidos constitucionalistas (esto es, Ciudadanos y PSOE) para intentar llegar a acuerdos que propicien la formación de un nuevo Gobierno mínimamente estable: bien de coalición, bien en minoría aunque con la garantía de pactos sobre materias fundamentales.

Porque el objetivo no es otro que España tenga por fin, y pronto, un Gobierno que sea capaz de tomar decisiones audaces ante los múltiples y difíciles retos que se presentan. Y en ese sentido, y como ha resaltado él mismo, es Mariano Rajoy el único que ha mostrado verdadera disposición a gobernar y dado los correspondientes pasos; los demás han estado en el infantilismo, en el partidismo puro y duro y en burdas e irresponsables estrategias de escapismo. Esperemos que a partir de ahora determinadas posiciones, a estas alturas sorprendentemente electoralistas, se abandonen, se respete y asimile de una vez el veredicto de las urnas y que, en consecuencia, cada uno sepa asumir su responsabilidad y compromiso para con España y los españoles. Porque el patriotismo no solo ha de predicarse, sino practicarse.

martes, 26 de julio de 2016

JE SUIS CATHOLIQUE

Que dos bárbaros cobardes hayan irrumpido en una iglesia para asesinar a sangre fría y con crueles alardes a un indefenso sacerdote de 86 años no es sino una nueva, palpable y escalofriante demostración de que la maldad humana existe, y que en el terrorismo yihadista y sus seguidores y ejecutores alcanza sus mayores y peores extremos de demencia furiosa. Siempre habrá algún apóstol del relativismo moral, paradigma que tantísimo daño ha hecho y continúa haciendo en Occidente, que introducirá las preceptivas 'matizaciones' y 'explicaciones': como que, hombre, los ritos cristianos y católicos 'ofenden' a los musulmanes, y que, además, han sido muchos años de 'opresión' hacia el Islam... Dando a entender, en suma, que tan 'malos' como 'ellos' hemos sido, o somos, los cristianos o los occidentales en general, en realidad los verdaderos culpables; y que, en último término, tras darnos los correspondientes golpes de pecho, deberíamos 'ceder' en algunas de sus pretensiones, quizá empezando por la eliminación del derecho a la libertad religiosa... pero de los cristianos, claro, para que así no se sientan agraviados, y quién sabe si de esa forma dejarían de matarnos, siquiera un poquito.

Pues bien, ante semejante equidistancia, que hemos de esperar de nuestros 'clásicos' del buenismo más o menos 'progre', cabe afirmar tajantemente que esos dos criminales imbuidos en odio y perversidad han asesinado al Padre Hamel en una iglesia de Normandía porque predicaba la religión de la dignidad del ser humano, el amor, la misericordia y la paz; esto es, los mismos valores que el integrismo islámico que representa en este caso el Daesh aborrece y que pretende borrar de la faz de la tierra, junto a todos los 'infieles' que no se le sometan. Algo que terminará consiguiendo si en Occidente continuamos asistiendo impávidos a esta guerra global que se nos declaró desde el mismo 11-S, y que estamos sufriendo con especial intensidad y dramatismo estos días en Europa por mucho que no queramos verlo, y hagamos dejación de la defensa y preservación de nuestro modo de vida y nuestros sistemas democráticos basados en los derechos y libertades individuales. Bien al contrario, debemos actuar y responder a esta lacra con la unión y la firmeza requeridas, por supuesto; pero también teniendo claro de una vez por todas que, por muy elevados ideales que nos muevan y bonitas palabras que empleemos, jamás lograremos integrar a quienes nos rechazan, nos odian e incluso nos matan.

Frente a este nuevo acto asesino y sanguinario procedente de la vesania y la intolerancia criminal de un yihadismo que persigue la aniquilación de toda una civilización, la nuestra, de raíces cristianas, cabe proclamar alto y claro: "Je suis catholique".

domingo, 24 de julio de 2016

"GOD BLESS AMERICA"... PESE A TRUMP

Un sistema de elecciones primarias cada vez más discutido (por cuanto concede el mismo peso a los afiliados de los partidos que a quienes se inscriben como 'simpatizantes' de los mismos) ha llevado a la candidatura a la presidencia de los Estados Unidos por el Partido Republicano a alguien tan alejado de los valores tradicionales del conservadurismo estadounidense como es Donald Trump. Porque, obviamente, absolutamente nada tiene que ver el populismo intervencionista y radicalmente aislacionista que personifica el magnate con los principios del 'Great Old Party' que, fundado por Abraham Lincoln, tuvo como presidentes a líderes como Theodore Roosevelt, Dwight Eisenhower, Ronald Reagan o George W. Bush; todos ellos defensores de los derechos y libertades individuales sobre los que se edificó la primigenia y ejemplar democracia norteamericana, de la economía de libre mercado tanto dentro como fuera de sus fronteras y, por supuesto, del liderazgo mundial de los Estados Unidos como primera potencia económica y militar y garante de la libertad y la democracia.

Pues bien, Trump aboga por todo lo contrario: además de erigir 'muros', romper los tratados de libre comercio y exigir 'contraprestaciones económicas' a los aliados de la OTAN en la defensa común de la libertad en todo el mundo. No deja de ser tremendamente significativo que los pesos pesados y los históricos del Partido Republicano, incluidos sus dos únicos expresidentes vivos (Bush padre y Bush hijo), y con la única excepción del carismático exalcalde de Nueva York Rudolph Giuliani (que ya le respaldó públicamente en el proceso de primarias), le hayan dado clamorosamente la espalda en la Convención que ha confirmado y proclamado su candidatura; y muy a pesar de que se haya atraído como aspirante a vicepresidente a un miembro del 'Tea Party' como Mike Pence, actual gobernador de Indiana. Escama que, aun así, semejante bravucón estrafalario haya obtenido el apoyo mayoritario de electores, eso sí, supuestamente republicanos, y que incluso las encuestas de intención de voto le sitúen cerca de la candidata demócrata, Hillary Clinton, pero parece ser que por desgracia ni tan siquiera los Estados Unidos se están mostrando ahora inmunes al peor virus que ha traído consigo una grave y larga crisis económica que se iniciara con el estallido de la burbuja inmobiliaria: el populismo fácil, adulador y demagógico.

Afortunadamente, el sistema de separación y equilibrio de poderes ('checks and balances') que, consagrada por la Constitución de 1787, ha caracterizado desde su fundación a la gran democracia estadounidense hará de fuerte contrapeso a las disparatadas pretensiones de Trump, en el desafortunado caso, que cabe todavía considerar pese a todo improbable, de que lograra su objetivo de llegar a la Casa Blanca. En primer lugar, un Congreso que, no por conservar su actual mayoría republicana, se allanaría a sus dislates; bien al contrario, porque a un auténtico republicano jamás se le ocurriría respaldar políticas diametralmente opuestas a los valores que han hecho grandiosos a los Estados Unidos ni promover que su nación, adalid en la defensa y preservación de la democracia, hiciera dejación de sus compromisos históricos con sus aliados del mundo libre. A pesar de Donald Trump, 'God bless America'.

martes, 19 de julio de 2016

CON SOLO EL PURO Y EL MARCA

Y de repente, algo empezó a moverse: tras su primera entrevista en público con el presidente del Gobierno en funciones, Albert Rivera pasó del 'no queremos a Rajoy ni en pintura' a abrir la puerta a la abstención para facilitar la investidura del claro ganador de las elecciones. Un avance, desde luego, aunque, de mantener esta su nueva posición, Ciudadanos perdería una ocasión histórica para, no ya influir decisivamente en la gobernación, sino formar parte de un Ejecutivo desde el cual poder implementar esas reformas que propugna. Pero, claro, asumir responsabilidades de Gobierno al más alto nivel no es plato de gusto, y menos en estos tiempos.

Pero fue después de la reunión de su Ejecutiva (que es casi tanto como reunirse consigo mismo) cuando Rivera confirmara que los 32 diputados de Ciudadanos se abstendrán en la sesión de investidura de Mariano Rajoy, eso sí, en segunda votación (¿y por qué no en la primera ya, si de lo que se trata realmente es de no impedir la formación de un nuevo Gobierno?). Por su parte, Pedro Sánchez, tras un encuentro con el propio Rajoy que tuvo al menos la virtualidad de durar casi una hora más que aquella del 'no, no, no; ¿qué parte del no no ha entendido?', afirmó que 'a día de hoy', y como cabía esperar, el voto del PSOE será en contra del candidato del PP. Todo indicaba, por tanto, que quedaba por delante un tortuoso camino por recorrer, aunque Rajoy cuenta con una nada despreciable ventaja para acabar llevándose el gato al agua, y él bien que lo sabe: ni al PSOE ni a Ciudadanos les interesa unas terceras elecciones. Sea como fuere, se hace camino al andar.

Hasta que saltó la noticia: el presidente del Congreso de los Diputados iba a ser del Partido Popular gracias a un acuerdo alcanzado con Ciudadanos, al que como contrapartida se le cederían dos puestos en la Mesa, uno de ellos la vicepresidencia primera. Un pacto, en cualquier caso, muy significativo e indiciario, pese a que Rivera saltara rápidamente a la palestra para circunscribirlo única y exclusivamente a la constitución de la Cámara Baja, como por otra parte corresponde al proceso de 'tiras y aflojas' que ha de darse en cualquier negociación. También se encargarían desde el propio partido 'naranja' y medios afines de resaltar supuestas imposiciones de 'vetos' para atribuirse el mérito de un acuerdo... que ha llevado a la presidencia de las Cortes a alguien que siempre ha formado parte del más estrecho círculo de confianza de Mariano Rajoy. Pero, en fin, hay quienes presumen todos los días de ser unos brillantes estrategas políticos, y hay a quien no le hace falta; entre otras razones, porque con hechos lo suele demostrar.

Así, tras la celebración de la segunda votación, Ana Pastor se confirmaba como la nueva presidenta del Congreso de los Diputados y, por tanto, de las Cortes españolas. 169 votos (PP+Ciudadanos) ha cosechado su candidatura, frente a los 155 (PSOE+Unidos Podemos) de la de Patxi López. El resto de la Cámara se ha abstenido. Comienza la XII Legislatura con el primer triunfo parlamentario de una mayoría simple de centro-derecha. Aun así, algunos se empeñarán con que Mariano Rajoy se ha limitado estos días a fumar puros y a leer el Marca, típico tópico del antimarianismo que, a izquierda y a derecha, cada día que pasa queda más en ridículo. Pues menos mal: otros, entre uno y otro 'no', han estado de veraneo por Mojácar y Benidorm y bien poco, por no decir absolutamente nada, que han conseguido. Y en cuanto al insigne fan de 'Juego de Tronos'... se ha encallado ahí, en la ficción; aunque siempre podrá contribuir a convertir la sede de la soberanía nacional en un circo, dada la nula consideración que, como buen chavista, le merece la democracia representativa y parlamentaria.

Ana María Pastor Julián, quien ha demostrado ser una eficacísima gestora tanto como Ministra de Sanidad con Aznar, como de Fomento con el propio Rajoy, es ahora, pues, la tercera autoridad de la nación. Además, es, tras Luisa Fernanda Rudi, también del PP, la segunda mujer en la historia de la democracia que preside las Cortes. Así pues, parafraseando en este caso a David Cameron (porque hasta las calamidades políticas aciertan de vez en cuando) a propósito del nombramiento de Theresa May como Primera Ministra británica: el marcador está 2-0 contra el socialismo, contra ese 'progresismo' que tanto alardea de feminismo. 

martes, 12 de julio de 2016

ANIMALES ANIMALISTAS

 
Cierta corriente 'animalista' afecta al populismo de ultraizquierda, que utiliza una supuesta defensa del animal como coartada para justificar un odio exacerbado hacia la misma condición humana, ha vuelto a esparcir toda la inmensa basura que es capaz de generar su mísera e inmunda categoría moral. Las reacciones de algunos tarambanas en redes sociales, que no han tenido empacho alguno en manifestar su alegría, injuriar e incluso hacer apología del asesinato ante la muerte en la arena del torero Víctor Barrio, es decir, de un ser humano, son una nueva demostración de que pretender atribuir al animal los mismos derechos y libertades de los que es sujeto originario el individuo, el hombre como ser racional, acaba despojando a este de los mismos: no ya de las libertades individuales fundamentales, sino incluso del derecho básico y primigenio como es la vida. De ahí que determinados antitaurinos de la rama furibundamente 'animalista', algunos de ellos tristemente célebres, no duden en dar rienda suelta a sus impulsos homicidas y criminales, dando a entender que la supervivencia del ecosistema ha de pasar, no solo por la prohibición de espectáculos y manifestaciones del arte y la cultura como la fiesta de los toros, sino por el 'sacrificio' de seres humanos, y quién sabe si por la desaparición de la misma especie humana.

Por desgracia, el prohibicionismo antitaurino animalista ni tan siquiera se aviene a abogar por una solución más sensata y apegada a la realidad: unos toros sin tortura y sin muerte, posiblemente una evolución del festejo que tarde o temprano acabará imponiéndose. Algunos más bien parecen querer propiciar la extinción de la especie, que sería la última consecuencia de la desaparición de las corridas de toros. Sea como fuere, resulta inútil mantener una discusión mínimamente racional con semejantes fanáticos, que flaco favor hacen a una causa, la antitaurina, que han degradado hasta el extremo de hacerle perder toda la respetabilidad y categoría intelectual que tuviera primigeniamente, cuando los Benavente, Unamuno o Ferrater Mora eran sus representantes conspicuos. Ahora son Pablo Hásel, Vicent Belenguer y demás líderes de la bazofia 'tuitera', que de 'pensadores', obviamente, no tienen absolutamente nada. Más bien les cuadraría la misma definición de... animales.